Editorial_143

Editorial

Narrativas desde el exilio: de los olvidos a los testimonios para una paz duradera

Juan Camilo Molina

UTE-Coordinador Académico CIESPAL

cmolina@ciespal.org

José Arcadio Segundo gritó que no había poder humano capaz de hacerlo salir, porque no quería ver el tren de doscientos vagones cargados de muertos que cada atardecer partía de Macondo hacia el mar. ‹‹Son todos los que estaban en la estación››, gritaba. ‹‹Tres mil cuatrocientos ocho.›› Sólo entonces comprendió Úrsula que él estaba en un mundo de tinieblas más impenetrable que el suyo, tan infranqueable y solitario como el del bisabuelo.

Gabriel García Márquez (1967, p. 408)

La edición 143 de Chasqui es un aporte para la construcción de alternativas y propuestas de paz y memoria desde una reflexión regional que ratifica el compromiso del Centro Internacional de Estudios Superiores en Comunicación para América Latina-CIESPAL en el acompañamiento a la construcción de una comunicación para la paz. Concreta también el trabajo fructífero con sus coordinadores, Carlos Beristain, Comisionado de la Verdad de Colombia y experto en procesos de reparación y posconflicto, y Carmen Chinas, Profesora de la Universidad de Guadalajara e impulsora del Laboratorio de Paz para la búsqueda de las transiciones entre violencia y paz en América Latina.

Es preciso iniciar con un reconocimiento póstumo al profesor y periodista Alfredo Molano Bravo, quien fue Comisionado de la Verdad de Colombia y el invitado a abrir esta revista, idea que quedó en ciernes con su fallecimiento en octubre de 2019. A esta partida se sumó recientemente la dolorosa pérdida de Ángela Salazar Murillo, también Comisionada de la Verdad, reconocida por su trabajo profundo junto a los pueblos raizales y afrodescendientes. Por esto, retomando el legado de Molano y su propuesta sobre la necesidad de construir un campo interdisciplinario que medie entre el periodismo, la sociología, la literatura y la investigación comprometida, cabe recalcar cuatro ideas a propósito de la relevancia del número:

Primero, esta edición revisa algunos de los numerosos y complejos conflictos que tuvieron impacto en el pasado reciente de América Latina, dentro del contexto de la Guerra Fría y su legitimación ideológica, con la instauración de dictaduras militares impuestas por la fuerza y el irrespeto a los derechos humanos que afectaron la vida democrática en países tan diferentes como Argentina, Brasil, Chile, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay. A pesar del tiempo transcurrido desde estos acontecimientos, se recuerda que aún existen muchos matices por develar sobre el accionar de los regímenes y sus actos nefastos, por lo que sigue vigente el establecimiento de comisiones de verdad y movimientos para la recuperación de la memoria que denuncien esas atrocidades.

Pero la actualidad de este llamado se observa por la aún desafortunada presencia de formas análogas de violencia, con casos críticos como el de Colombia que, luego de seis décadas y varios intentos de negociaciones de paz, mantiene dolorosas realidades (una de las tasas más altas de desplazamiento interno a nivel mundial, asesinato selectivo y masivo de líderes sociales, incremento de masacres contra la población civil, ejecuciones ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos), entre otros). De igual modo, existen irrupciones de bandas criminales y paramilitares en algunos países, como México y Honduras, disputas en zonas periféricas de numerosas ciudades y, de modo especial, las luchas por el dominio territorial de líneas de frontera. Estos confrontamientos se han complejizado, pues entrecruzan diversos factores como el lavado de bienes, narcotráfico, coyoterismo, trata y tráfico de personas, explotación de recursos naturales, control de rutas internacionales de mercados, dominio político para movilización de votos y presión contra la población, entre otras variables. Se hace imperante una reflexión más profunda desde los modelos de inequidad y el incremento de los conflictos, e incluso la revisión geopolítica del modelo de desarrollo, porque “la violencia brota de un Estado que trata de imponer soberanía en vínculo con los intereses petroleros y la política antidrogas de la DEA, es decir, un Estado nacional cuyas políticas dependen de actores globales” (Molano, 2011, p. 13).

Segundo, es necesario que se indaguen las causas que impiden la consolidación de una cultura de paz y que se expliciten nuevos procesos de memoria y verdad para construir una reparación conjunta que establezca responsabilidades, prevenga de estas amenazas, garantice su no repetición y fortalezca a las comunidades. Para ello, se cuestiona la forma en que los conflictos se legitiman ante la opinión pública desde el discurso oficial, revisando cómo las violencias se dirigen y acentúan sobre las capas más vulnerables, lo que ha significado un impacto doloroso en la vida de campesinos, representantes comunitarios, veedores, comunicadores, miembros de organizaciones sociales. Se propone entonces un acercamiento que incluya una entrada “desde abajo” a la realidad y experiencia de las víctimas para co-construir narrativas lo más sensibles y fiables posibles, sin que esto signifique exacerbar su dolor, sino visibilizar las alternativas, trasformaciones y opciones que han desplegado.

Aquí se señala una deuda en el campo académico y comunicacional para la recuperación de estas derivas sobre la verdad para la reparación y no repetición. Carlos Arcos en diálogo con Alfredo Molano recordaba la necesidad de plasmar las historias de quienes “en ningún lugar permanecen, deben desplazarse, marcharse, inevitablemente” pues “cualquier cambio en la correlación de fuerzas implica una huida” (Molano, 2011, p. 11). Este desafío abre un cuestionamiento precisamente al oficio en donde “la ficción literaria hace (o hacía) de la realidad algo más real de lo que es (o era). Al convertirla en palabra impresa, la congela, hace de ella un testimonio, una prueba de certeza” (Molano, 2011, p. 15), pero que descubre un cuestionamiento fundamental: “no es “Literatura”; son vidas laceradas, destruidas, transformadas en palabras” (Molano, 2011, p. 15). Reconocer este olvido en la producción científica y recordar la necesidad de enriquecer los relatos con las experiencias de expectativas truncadas y derruidas se transforma en un imperativo hacia su inclusión y una comprensión más globalizante.

Estas perspectivas tienen múltiples posibilidades que se mueven entre la realidad social y la literatura, la crónica periodística y la etnografía del conflicto, y el acercamiento cualitativo a las historias de vida y la revisión de las causas macro-sociológicas. Poder entrelazar y abordar la complejidad en estos movimientos es clave para plasmar la memoria y los relatos que, a través del constructo racional, entretejen los acontecimientos experimentados en la mediación. Los textos se presentan entonces como una interpelación que concentran tópicos que la sola investigación social no consigue profundizar, y que se abren para la indagación ulterior, como: las rutas de salida ante la violencia; la autopercepción del recorrido y el exilio; las interpretaciones y formas de inserción en los territorios de llegada; la nostalgia; la conformación de nuevos proyectos de vida; lo nuevo en lo inhóspito; la continua sensación de huida; los estigmas de la discriminación, xenofobia y aporofobia en la dinámica de la convivencia. De otro modo, se perpetúa la alusión del relato de García Márquez en la peste de un olvido progresivo que llega hasta “el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aún la conciencia del propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado” (1967, p. 61); que a su vez tenía un correlato en el extermino de los jefes sindicales y la insistencia de los oficiales del ejército de que “seguro que fue un sueño”, “en Macondo no ha pasó nada, ni está pasando ni pasará nunca” (1967, p. 61).

Tercero, los distintos aportes enuncian la dialéctica del arraigo/desarraigo que además tiene una dinámica que parece no terminar y que se traslada más allá de las fronteras. Es como si en la vida de las víctimas existiese un ojo invisible que perteneciera a un organismo con “un poderoso tejido de actores e intereses que todo lo ven, no importa cuán lejos vayas o cuán rápido te muevas, ya que siempre puedes ser alcanzado por quienes tienen el poder en una circunstancia específica” (Molano, 2011, p. 14). Tras estas lógicas se encuentran políticas que expanden la negación de una historia conjunta a miles de personas y el gran debate latinoamericano acerca de una permanencia fuera de la modernidad. Cabe bien aquí la crítica que Figueroa realizara a las representaciones de la cultura Caribe, en cuanto dejan de lado “las peticiones de modernización realizadas por los campesinos regionales, ignoradas por las élites” y que mostraban a los grupos subalternos “naturalmente inclinados al establecimiento de pactos con los latifundistas” (Figueroa, 2009, p. 14). De modo especial, una tesis que atañe a este número, es la revisión de cómo “la violencia es una forma de expresión estructural de la economía moral” (٨٤) que impide el surgimiento de una esfera pública donde la coerción se superpone a la deliberación (Guha, 1997: en Figuera, 2009: 85). Esta imposibilidad de entrar en un ordenamiento moderno se encuentra latente en varias propuestas de análisis de los conflictos y se acentúa en la expresión de Arcos sobre los exiliados como “nómadas de la posmodernidad marginal”.

Cuarto, las aristas que quedan abiertas son fundamentales en la construcción continua de alternativas al desarrollo y las democracias en que nos encontramos, y la atención que se brinde a esta memoria será fundamental en aquello que enunciábamos sobre la migración y racismo en Latinoamérica: la exclusión de la ciudadanía dentro de los Estados modernos suele asociar la discriminación hacia migrantes y exiliados “como una fácil explicación para satisfacer a la población local en medio de las carencias del capitalismo” (Dávila & Molina, 2018, p. 14). Pero, a la vez, acercarse a sus ejercicios de memoria permite reconceptualizar cuestiones como la soberanía del Estado, la ciudadanía, los regímenes internacionales humanitarios, la unilateralidad de los nacionalismos, así como profundizar en los ejes epistemológicos que constituyen los imaginarios de esas composiciones (ídem).

Por último, queremos reiterar el agradecimiento al trabajo conjunto que se ha realizado con el equipo editor y que ha privilegiado esta oportunidad de resaltar las expectativas y experiencias desde la diáspora y exilio. Asimismo, extendemos esta nota al Dr. Agustín Lao Montes por compartir en La Tribuna de Chasqui su reflexión sobre: “Horizontes de esperanza en clave de africanía: concibiendo la construcción de escenarios de justicia y paz en Colombia”. Este diálogo con las “dimensiones étnico-raciales del proceso de paz en Colombia” nos invita a “escribir la historia mientras ocurre” y presenta una oportunidad para acercarse a esa labor de acompañamiento e incorporar los sentires de “un cúmulo significativo de organizaciones afrodescendientes e indígenas” para encontrar la “construcción de comunidad de afinidades y afectos en aras de una cultura de liberación fundamentada en una ética de solidaridad y amor”.

Referencias bibliográficas

Dávila, G. & Molina, C. (2018). Las migraciones contemporáneas: un imperativo categórico para la consolidación democrática alternativa y humanizante. Chasqui, Revista Latinoamericana de Comunicación, pp. 9-13.

Figueroa, J. A. (2009). Realismo mágico, vallenato y violencia política en el Caribe colombiano. Bogotá: ICANH.

García-Márquez, G. (1967). Cien Años de Soledad. Barcelona: Penguin Random House.

Molano, A. (2011). Del otro lado. Bogotá: Aguilar.

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