MonograficoIntroduccion143

Introducción

Experiencias y Enfoques de Comunicación, Memoria y Paz

Carlos Beristain

Comisionado de la Verdad Colombia
Carmen Chinas
Universidad de Guajalajara/ carmenchinas@gmail.com

Darío Fo, el gran bufón premio Nóbel de literatura, decía que la mayor conquista del poder ha sido convertir la historia en un armario viejo lleno de polvo por el que nadie se interesa. Esa desposesión de la propia vida convierte el presente en una experiencia de la que no se aprende y un horizonte que no encuentra sus caminos. Vivimos tiempos en que la verdad ha sido convertida en una versión más de la historia, una opinión, un espejo de destellos en el que no puedes mirarte. Esta revista nació con la propuesta del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina-CIESPAL de abrir un espacio para los diálogos entre experiencias y países, alrededor del tiempo de la Comisión de la Verdad de Colombia, el proceso de paz con las ex-FARC, y la perspectiva de que la promesa para las nuevas generaciones no sea la de más guerra y más pobreza.

El trabajo de la Comisión de la Verdad de Colombia no es solamente una investigación de lo sucedido en los más de cincuenta años de un conflicto armado que se niega a dejar de ser pasado, sino un marco social para las experiencias negadas durante décadas y que necesitan un espacio de reconocimiento. El respeto es un bálsamo para las heridas y las verdades de la gente cuentan. La Comisión trata de llevar a cabo un proceso en el que la verdad sea incluyente, una casa en la que, siguiendo a Ricoeur, hay una narrativa hospitalaria. La convocatoria y el cuidadoso trabajo del equipo, nos traen una selección de reflexiones, investigaciones y experiencias que reflejan esta dinámica en el contexto más amplio de América Latina.

Colombia se mexicaniza, dicen muchos. México se colombianiza, dicen allá. Por poner ejemplos de dos países de los que se habla en este número. Muchas de las cosas que sucedieron en Guatemala durante la guerra reciente, se dieron después en México y Colombia. Pero la perspectiva de este diálogo no es la mirada lejana sobre países y problemáticas de violencia, sino el esfuerzo que la convierta en un aprendizaje compartido. Los mecanismos de la violencia pasan por esa complejidad que se trata de analizar, no solo para describir, sino para entender. El exilio colombiano es una de las nuevas perspectivas que se abordan aquí, porque es la primera vez que una Comisión de la Verdad aborda una historia tan fragmentada en múltiples trocitos de memorias rotas presentes en más de veinte países. La reconstrucción del tejido social, esa tarea siempre inacabada, es parte de eso que llamamos “desde abajo”, donde el fortalecimiento de los procesos organizativos es la oportunidad de la salida de la guerra y la violencia crónica que se prolonga con su estela de dolor y sin sentido.

Este conocimiento participativo no solo da cuenta de las experiencias sino de la necesaria transformación del presente. Como decía Paulo Freire: las cosas no son así, están así. Por eso se pueden cambiar. Detrás de muchos escenarios de violencia y guerra está la desigualdad que ha crecido a pasos agigantados en las últimas décadas, acumulando malestares y sufrimientos en silencio que explotan de vez en cuando, como las catástrofes del cambio climático. Como un viejo militante colombiano expresaba al finalizar un testimonio sobre sus diez exilios y la persecución de que fue objeto durante veinte años, lo que está detrás son lo que llamamos los derechos económicos, sociales y culturales. La importancia de mirar no solo donde sucede, sino donde es. La construcción de la verdad y cualquier cosa que llamemos paz, tiene esa dimensión que incomoda. La movilización contra el racismo muestra algo que rescata la humanidad que compartimos, que la experiencia de las víctimas es una verdad que duele y que no se puede ignorar. Todas las vidas importan.

Esta revista presenta trabajos con esa dimensión de dejarse tocar por la experiencia de víctimas, sobrevivientes y poblaciones afectadas por la violencia e involucradas en la búsqueda de las soluciones políticas y de la reconstrucción del tejido social. La gente no solo sufre o es objeto de desprecio, tiene ideas, luchas y voces que buscan ser escuchadas. Su propuesta recoge algunas de ellas y es una forma de abrir las ventanas.

Así, el presente monográfico condensa el trabajo de más de un año realizado por el editor central, Dr. Carlos Beristain, experto en procesos de memoria y reparación y actualmente comisionado de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición de Colombia junto con la Dra. Carmen Chinas, profesora de la Universidad de Guadalajara, experta en temas de paz y coordinadora local del Laboratorio Visiones de PAZ del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS), junto con -CIESPAL.

Como tal, buscaba reflejar las tensiones sociales existentes que han llevado a escenarios de conflicto y violencia, incluso conflictos armados en la región.  Las condiciones sociales en que se dan estos fenómenos obedecen a diferentes causas y contextos de disputa, muchas veces ligados al mantenimiento de condiciones de exclusión social y el mantenimiento de privilegios de grupos de poder, situaciones ligadas a menudo con la segmentación geográfica, rechazo a la pluralidad étnica, cultural y política, así como el mantenimiento de modelos económicos y sociales excluyentes.

Los efectos de estos conflictos han impactado el desarrollo de los pueblos y fortalecimiento de la democracia, en algunos casos incluso legitimando prácticas antidemocráticas, con impactos negativos principalmente para las poblaciones más vulnerables que se ven afectadas con desplazamientos forzados, exilio, desapariciones, violaciones a los derechos humanos, desinstitucionalización, corrupción y deterioro de las formas de vida.

Sin embargo, ante la violencia se propone presentar una revisión crítica, que observe no solo la coyuntura, sino que incluya una perspectiva histórica de sus formas, resistencias y vías generadas por la población, movimientos alternativos y reconstrucción del tejido social y prevención de conflictos. Asimismo, es de especial interés su reflexión sobre los procesos para resarcir, preservar y consolidar la paz dentro de la reformulación de esquemas y experiencias que garanticen la verdad y la memoria.

Sus aportes también sirven para contextualizar estos procesos a partir de la revisión de la agenda mediática y de comunicación considerando el impacto de los lenguajes, agendas y mensajes transmitidos alrededor de los diversos conflictos y la prevención de afectación a la población, así como los procesos de legitimación o crítica a las dimensiones simbólicas y culturales que lo fundamentan.

Un punto especial surge en los procesos de las Comisiones de Verdad y Memoria que han existido en la región, la recuperación de la memoria y verdad con especial énfasis desde las experiencias de las víctimas, la inclusión de una diversidad de voces y de los silencios y silenciamientos, y los procesos políticos que las han acompañado. De forma especial, en la situación actual, la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No-Repetición de Colombia, desarrolla su trabajo en un contexto de incertidumbre entre la construcción de la paz y el riesgo de nuevas formas de violencia que tienen también un impacto regional, por lo que es importante contar con análisis, reflexiones y experiencias comparadas que puedan acompañar estos esfuerzos. 

Por lo señalado, y en un contexto donde diversos conflictos permanecen latentes en América Latina, sus ejes temáticos fueron:

  • Comunicación, cultura y medios para la paz
  • Post-acuerdos de paz y desafíos para la construcción de democracia y equidad
  • Periodismo, responsabilidad y prevención en situaciones de conflicto
  • Construcción de paz: procesos históricos e imaginarios, movimientos de víctimas y reconciliación
  • Memoria, verdad y derechos humanos
  • Construcciones simbólicas de la diáspora, desplazamiento y exilio.
  • Crisis, conflictos ambientales y nuevas tensiones sociales

La selección de artículos para el monográfico destaca en principio los temas sobre verdad, memoria, exilio, desplazamiento forzado, justicia y paz relacionados con el conflicto en Colombia para después abordar la construcción de políticas públicas con enfoque de género, la educación y políticas de memoria, así como experiencias de radios comunitarias en la región del Magdalena Medio en el proceso de reconciliación nacional; posteriormente se abre el diálogo con América Latina al incluirse problemáticas vinculadas a la justicia transicional en Guatemala, periodismo y memoria en México, así como expresiones culturales que surgen al calor de la transición democrática en Uruguay.

En el documento “La verdad refugiada. Lecciones no aprendidas sobre el desplazamiento forzado transfronterizo colombiano” encontramos que los desplazamientos forzados se consolidaron como acontecimientos de violencia recurrente cobijados por la ausencia de paz integral en Colombia y la persistencia de un conflicto que propició la desterritorialización más allá de las fronteras internacionales del país, que llevaron a rupturas comunitarias e identitaria, la expulsión en términos de derechos, la suspensión o pérdida de los derechos de ciudadanía y la reubicación en un limbo espacial y jurídico en el país de destino; que se debe insistir en la re-politización de las personas victimas de desplazamiento forzado o refugiadas porque es la condición necesaria para que la construcción de la paz sea realmente sostenible para Colombia y la región.

La memoria colectiva desde el exilio colombiano: construyendo la paz en el post-acuerdo, señala que el conflicto armado de ya seis décadas en Colombia desplazó de manera forzada a casi ocho millones de personas, que la firma del acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc-Ep creó una institucionalidad para la justicia transicional y del esclarecimiento de la verdad en la que la memoria histórica es fundamental, en ese proceso, la sociedad civil exiliada también ha tomado parte en la reconstrucción de la memoria colectiva mediante narraciones expresadas en diversos espacios. Los relatos e historias narradas por la población exiliada muestran que hay una necesidad de construir memoria sobre el conflicto desde la particularidad de cada experiencia y al mismo tiempo, permite que los imaginarios sobre el exilio y el refugio sean deconstruidos por los migrantes mismos en aras de esclarecer la verdad sobre las motivaciones que los obligaron a salir del país de manera forzada.

Memoria, Verdad y Justicia en el Territorio 11 Desafíos en la politización del exilio colombiano, el texto destaca que Comisión de la Verdad abrió la puerta al reconocimiento de miles de víctimas del exilio en el contexto del conflicto armado colombiano. La incorporación del exilio como hecho victimizante reconoce no sólo su dimensión, profundidad y alcance sino también las trayectorias organizativas y la agencia política de quienes se vieron forzados a salir del país. En este texto se describen algunas experiencias latinoamericanas extra-territoriales de lucha por memoria, verdad y justicia. Los autores consideran que en el momento actual, tres eventos político-jurídicos permiten caracterizar la politización del exilio colombiano: la promulgación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448/2011); la instalación de los diálogos de paz en La Habana, Cuba (2012) y la posterior firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto Armado y la Construcción de una Paz Estable y Duradera (2016), pues propiciaron nuevas dinámicas organizativas y de movilización transnacional que posibilitaron la construcción de agendas alrededor de demandas propias de refugiados/as, exiliados/as y víctimas del conflicto en el exterior.

La verdad en el exilio. Situación de las víctimas del conflicto colombiano en España. Una de las tareas que enmarcan el tránsito de la guerra a la paz es poner en marcha los mecanismos para garantizar la verdad, justicia, reparación y no-repetición de los hechos de violencia; en Colombia, como resultado de los Acuerdos de Paz con las FARC-EP, se instaló la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad cuya finalidad es construir un relato holístico del conflicto armado y uno de los elementos novedosos de esa Comisión es recoger las historias de las victimas en el exterior. Migrar supone un desprendimiento de la propia tierra y hacerlo de manera forzada supone una ruptura aún más profunda ya que al miedo, la amenaza, el desarraigo y el dolor se suma el exilio como último recurso. Recoger la verdad en el exilio supone hacer eco a las historias de sufrimiento de quienes tuvieron que abandonar el país, significa mostrar las resiliencias, las formas de afrontar las nuevas condiciones de vida y, sobre todo, reconocer los hechos que causaron su salida forzada para que el pasado tenga su puesto en la memoria y el futuro se muestre más llevadero.

Movimientos sociales de victimas frente a la construcción de políticas públicas con enfoque de género en contextos de violencia. El presente estudio señala que los movimientos sociales que agrupan a mujeres víctimas del conflicto armado colombiano pueden ser analizados como sistemas políticos: motivadas inicialmente por el sentimiento que genera la ausencia de un ser querido, empiezan a formar un colectivo que va construyendo su identidad desde el momento en que los intereses individuales se convierten en una lucha por un interés común -verdad, justicia, reparación integral y memoria histórica- hasta su pertenencia al movimiento. Los movimientos de víctimas han sido relevantes, en la medida en que se han organizado en colectivos, que hacen pública su experiencia y utilizan todo un conglomerado simbólico como forma para demandar sus derechos en el contexto del conflicto actual en Colombia; sin embargo, los autores afirman que la incidencia de éstos movimientos de mujeres en la construcción de políticas públicas con enfoque de género aun es incipiente, debido a que no se ha consolidado una política pública diferenciadora para mujeres víctimas del conflicto.

Políticas de la Memoria en Colombia. Un abordaje desde la educación. En el escenario de implementación de los acuerdos de paz alcanzados en Colombia, emergen nuevas tensiones y disputas por el sentido político del pasado, el esclarecimiento de la verdad, la justicia, la reparación y no repetición de lo acontecido durante el conflicto social y armado que ha vivido Colombia; el rol de la educación en la formación de ciudadanías críticas, reflexivas y memoriosas resulta trascendental, pues la escuela se constituye en una escenario clave debido a que se encuentra en la encrucijada entre legitimar y reproducir relatos emblemáticos o memorias hegemónicas (haciendo uso del silencio, el olvido o la revisión histórica); o por el contrario, ser un escenario crítico y reflexivo en el cual se logre cuestionar, problematizar y reivindicar el rol de las víctimas y las explicaciones sobre las dinámicas del conflicto armado, planteando importantes retos a nivel pedagógico.

En un relato a través del Magdalena medio se habla de las radios comunitarias para la paz, víctimas y la reconciliación, desde esa mirada, poder encontrarse con la comunidad, con las organizaciones y sus realidades para hacer radio les ha permitido a unos y otros, resolver juntos cómo mostrar, contar e incluir sus voces para movilizar, visibilizar, empoderar y transformar lo social. Los procesos comunicativos para la transformación social siguen siendo la base de la comunicación popular comunitaria, el trabajo de estas radios en medio de la guerra ha dinamizado los imaginarios de una paz hecha desde las comunidades y sus organizaciones. Sus experiencias de construcción de paz, con 20 años de historia, siguen vigentes para el post acuerdo de hoy, como los reporteros rurales, para el autor, el salvavidas para no hundirse en el terror de la guerra es desarrollar un tejido comunicativo de los medios con la comunidad y las organizaciones sociales.

En un diálogo con la realidad colombiana y hacia temas de América Latina vinculados a Comunicación Memoria y Paz, desde Guatemala se habla de Las narrativas de violencia y el genocidio: consideraciones desde la Justicia Transicional; este trabajo problematiza sobre narrativas de violencia desde la perspectiva de la responsabilidad del ente comunicador y la necesidad de reflexionar sobre la transmisión de eventos crueles e inhumanos. Como caso concreto se exploran las narrativas del genocidio en Guatemala y se propone un diálogo con el paradigma de la Justicia Transicional que permita enfocar el discurso desde el derecho de las víctimas, contribuyendo a un efecto humanizador y se establece la necesidad de dialogar con la justicia transicional como herramienta que contribuye a la gestión de los hechos desde un enfoque de derechos, que dada su integralidad puede enfocar el discurso hacia la deconstrucción de la violencia instalada y preparar nuevas condiciones para la sociedad en transición.

Resistencia, resiliencia y luchas por la memoria de la violencia. Los periodistas en Veracruz, México. Hasta 2020 México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, y es el caso más grave de América Latina. Aunque esta situación ha sido cada vez más visibilizada, son los periodistas quienes han descrito los hechos y muy pocos académicos han analizado lo ocurrido; el presente artículo aborda el caso específico de Veracruz, señala que la memoria de lo ocurrido con los periodistas pretende borrarse desde distintos frentes: el gubernamental, ya que esta memoria contribuye a evidenciar su incapacidad o su dolo; el del crimen organizado, al contribuir a presentar un panorama de violencia no conveniente a sus actividades o bien, a visibilizar el poder de alguno de los grupos sobre otro; el de la sociedad civil, que no tiene interés en saber qué ocurrió con los periodistas. Solo los periodistas críticos, -a pesar de la fuerte desunión en el gremio-, y un sector de la sociedad civil y la academia parecen tener interés en seguir buscando la justicia, en visibilizar esas otras voces y preservar la memoria.

Lo político y la cultura: de la censura al surgimiento de nuevas expresiones culturales en el Montevideo de la transición democrática. Este artículo analiza las fragmentaciones en el campo cultural uruguayo en la última fase dictatorial (1973-1984) y en el comienzo de la transición democrática (1985-1989). Entendiendo que en la transición democrática se genera la emergencia y configuración de una “contracultura juvenil”, que originó diferentes prácticas y expresiones culturales que marcaron el proceso de transición en la ciudad de Montevideo. Esta “contracultura” tuvo como objetivo específico oponerse a la cultura militante que supo hacerle frente al régimen dictatorial. En este sentido se hará énfasis en la importancia que cobró la estética en este período, como expresión contracultural a las resistencias culturales que se habían gestado en el campo cultural durante el periodo anterior (1973-1984) por lo que se propone debatir y analizar la idea de que en los ochenta no hubo arte político, ni un arte comprometido como sí lo fue la cultura de resistencia que hizo frente a la dictadura.

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