Dialogo_Lo_popular_y_lo_masivo

Lo popular-masivo y la invención de la tradición: escuchar “El Apagón” en el barrio La Vicentina

The popular-massive and the invention of tradition: listening to “El Apagón” in the La Vicentina neighborhood

O popular-massivo e a invenção da tradição: ouvindo “El Apagón” no bairro de La Vicentina

Pablo Xavier VASQUEZ PADILLA

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2736-0191

Universidad Politécnica Salesiana Quito (Ecuador)

pvasquez@ups.edu.ec

Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación

N.º 149, abril - julio 2022 (Sección Diálogo de saberes, pp. 213-226)

ISSN 1390-1079 / e-ISSN 1390-924X

Ecuador: CIESPAL
Recibido: 23-07-2022 / Aprobado: 22-04-2022

 

Resumen

“El Apagón” fue un programa radial que se lo escuchaba masivamente cada 31 de diciembre en Quito. El minuto final, concentró la atención de oyentes por más de 50 años en los barrios quiteños. Estas formas de acceder y vincularse a contenidos por parte de las audiencias, podrían problematizar visiones folkloristas de la cultura que argumentan una esencialidad inalterable a lo denominado popular, que más bien queda vinculado a lo tradicional, a lo propio, a lo puro, a lo inalterable. Intentamos describir el acceso al programa, acercarnos a prácticas sociales vinculadas a mensajes mediáticos.

Este trabajo se sitúa en el análisis integral de las audiencias como marco interdisciplinario. Posee una composición exploratoria (delimitación espacial-geográfica) y cualitativa (comprensiva/interpretativa). Encuesta exploratoria y aplicación de cuestionarios.

Palabras clave: recepción mediática; popular; costumbres y tradiciones; radiodifusión; fin de año; Quito

Abstaract

“El Apagón” was a radio program that was listened to en masse every December 31 in Quito. The final minute, concentrated the attention of listeners for more than 50 years in the Quito neighborhoods. These ways of accessing and linking to content by audiences, could problematize folkloristic views of culture that argue an essentiality unalterable to what is called popular, which is rather linked to the traditional, the proper, the pure, the unalterable. We try to describe access to the program, approach social practices linked to media messages.

This work is situated in the integral analysis of the audiences as an interdisciplinary framework. It has an exploratory (spatial-geographical delimitation) and qualitative (comprehensive / interpretive) composition. Exploratory survey and application of questionnaires.

Key words: media reception; popular; customs and traditions; broadcasting; end of the year; Quito

Resumo

“El Apagón” era um programa de rádio que era ouvido em massa todo dia 31 de dezembro em Quito. O minuto final concentrou a atenção dos ouvintes por mais de 50 anos nos bairros de Quito. Essas maneiras de acessar e vincular o conteúdo pelo público poderiam problematizar visões folclóricas da cultura que argumentam uma essencialidade inalterável ao que é chamado popular, que está bastante ligado ao tradicional, o adequado, o puro, o inalterável. Tentamos descrever o acesso ao programa, abordar práticas sociais vinculadas às mensagens da mídia.

Este trabalho está situado na análise integral do público como uma estrutura interdisciplinar. Possui uma composição exploratória (delimitação geográfico-espacial) e qualitativa (abrangente / interpretativa). Levantamento exploratório e aplicação de questionários.

Palavras-chave: recepção na mídia; popular; costumes e tradições; transmissão; fim de ano; Quito

Lo Popular-Masivo y los estudios de Recepción Mediática

Lo popular denuncia las fallas de la cultura moderna desde la fiesta, el chiste, la burla, el exceso, desde la ruptura genera cierta criticidad del orden establecido. Para Bajtin, la cultura popular establece una relación dialéctica con lo hegemónico (lo moderno). Una relación llena de tensiones entre lo no aceptado y lo normado. Por ejemplo, mientras lo moderno distingue en la muerte el fin, lo popular lo entiende como renovación. “Una importante cualidad de la risa en la fiesta popular es que escarnece a los mismos burladores. El pueblo no se excluye a sí mismo del mundo en evolución. También él se siente incompleto; también él renace y se renueva con la muerte.” (Bajtin 2003) Las máscaras, la fiesta, las viudas, las inocentadas, la música antigua durante todo el día, podrían visibilizar estas tensiones o metamorfosis entre lo aceptado, lo alegórico-crítico y la resistencia o crítica cultural popular. Al quemar monigotes se plantea un espacio de tensión, de renacimiento, de aproximación a lo desconocido, hacia un orden distinto del mundo. En el contexto del Año Viejo en Quito y el programa radial El Apagón, estas características (entre otras más) podrían ser identificadas en este marco.

En el texto “De los medios a las mediaciones”, el comunicólogo Jesús Martín Barbero, en cuanto a lo popular-masivo, plantea cuestiones relevantes acerca de definiciones que vinculan el encuentro entre las visiones folkloristas sobre la cultura y las condiciones históricas que configuraron las clases sociales en torno a la política, el territorio, la nación y las costumbres. Se puede apreciar, la coexistencia de tradiciones e imaginarios en pleno auge de la modernidad en Latinoamérica, en donde se concretaron clases sociales y ámbitos de interés particulares. (Barbero 1987, 249) O como lo apunta Néstor Canclini, “en el siglo XIX se empieza a hablar de masas para referirse a la irrupción económica y política del proletariado industrial y nuevos sectores medios en las grandes ciudades” …” (Canclini, 5). De esta misma forma, Juarez apuntala en su sitio web que la cultura popular “está conformada por una heterogeneidad de manifestaciones, prácticas, creencias colectivas, sentimientos, costumbres, ritos cuyo aprendizaje y transmisión de generación en generación se realiza por las propias comunidades herederas de esos contenidos culturales específicos”. (Juarez 2013). La comunicación masiva entendida como una instancia de negociación por el sentido o significado social del mensaje radial. Al respecto Sebastian Contreras afirma, “el fenómeno de la comunicación de masas como una arena de negociación entre distintos integrantes de las sociedades, en particular, Estado, burguesía, comunidades rurales y las nacientes masas urbanas” (Contreras 2012). En este sentido, se consolidan las relaciones entre oyentes y medios, “gracias al consumo masivo de diferentes objetos culturales, la cultura popular comenzó a relacionarse con aspectos de la sociedad de masas. A partir de ese momento, los grupos que ejercían el poder político y económico comenzaron a privilegiar estas manifestaciones culturales”. (Juarez 2013)

La comprensión de un fenómeno en donde un medio de comunicación operaría a través de una tradición de larga data, no puede dejar de lado la experiencia de los oyentes a través del tiempo. Allí podrían empezar a visibilizarse aspectos ocultos como las voces de algarabía y nostalgia por el año ido cada 31 de diciembre en Quito, mezclados con las emotivas palabras del radialista fundador de Radio Tarqui.

El reordenamiento entre lo popular y lo masivo, la significación social, no son terrenos exclusivos de la Antropología (lo popular) y la Comunicología (lo masivo). Néstor Canclini en su ensayo “¿qué es lo popular?”, afirma que “al reconocer que el campo de la cultura popular no se limita a lo manual, lo tradicional y las relaciones íntimas de pequeñas comunidades, al ver cómo se entremezcla con las comunicaciones y las otras formas modernas de vida urbana, se vuelve competencia de varias ciencias sociales. Y la interacción compleja de los mensajes masivos con las creencias y prácticas tradicionales, no permite que los investigadores de la comunicación se ocupen únicamente de los medios” (Canclini, 7).

La invención de la tradición: escuchar el programa radial “El Apagón” por fin de año en el barrio La Vicentina

La Vicentina es un barrio quiteño que se desarrolló a partir de mingas1 de comuneros2, es un barrio de clase obrera. Todo empieza a inicios de los años 30, un grupo de trabajadores siempre se reunían en la plaza de Santo Domingo para tomar agua de San Vicente en la pequeña capilla del templo, mientras esperaban ser contratados para algún trabajo.2 El Padre Inocencio Jácome les habría propuesto en venta unas tierras a muy bajo costo3. El barrio cuenta con más de 80 años de historia.

En un informe de investigación histórica sobre el tema, anterior al presente ensayo, el autor afirma que “la radio (a finales de la década de 1950) se suma a la tradición del Año Viejo, trayendo consigo nuevas formas de vivir las costumbres históricas (o fiesta popular)4. Esas innovaciones representan a los ajustes culturales que provocó la radio en Quito. Se afinan las costumbres, se reconfiguran los rituales, se adaptan las representaciones históricas” (Autor 2014)

La “invención de la tradición”5 está vinculada a la “vida social” moderna mediante prácticas o “costumbres” que estructuran un entendimiento del cambio y la innovación. La práctica histórica de estas tradiciones (rituales o simbólicas) se basa en la invariabilidad, la formatización y la repetición. Lo que queda en desuso, a través del tiempo, es re-inventado o inventado. Esas innovaciones mediadas a través de costumbres históricas, por ejemplo, representan a los ajustes culturales que provoca la irrupción de avances en los medios masivos de comunicación, sus diferentes formas y particularidades de uso, representación y apropiación. El pasado real o inventado, al cual hacen referencia estas prácticas sociales en la historia, es el vínculo de la “tradición inventada” con la “costumbre”. “Las nuevas tradiciones se pueden diseñar escogiendo piezas de los almacenes repletos del ritual oficial, del simbolismo y de la exhortación moral” (Hobsbawn 1983). Una de esas innovaciones en las costumbres a través del tiempo a las que se refiere Hobsbawn, y que influyó en la construcción de la tradición de Fin de Año en el barrio la Vicentina, podría estar representado en la inclusión del programa radial “El Apagón” en el histórico festejo popular.

Por su parte J. Thompson se pregunta ¿hay un declive de la tradición debido a la influencia de los media? Las perspectivas teóricas que confían en la alienación y mecanización de las culturas, no son lo suficientemente específicas para problematizar las nuevas dinámicas en el marco del consumo, la tradición local y la vida cotidiana. La tradición, según J. Thompson, no es algo compacto, hay aspectos que perviven y otros se debilitan. Finalmente, Néstor García Canclini, propone una lectura de lo tradicional desde una especie de dinámica entre lo popular y lo masivo, la cual implicaría una deconstrucción del sentido de lo tradicional, todo desde la perspectiva de una Modernidad incompleta en América Latina. “La modernización disminuye el papel de lo culto y lo popular tradicionales en el conjunto del mercado simbólico, pero no los suprime”. (Marquez 2010). A esta modernización desigual Canclini la denomina heterogeneidad multitemporal; es decir, formas modernas y formas tradicionales coexistiendo. “Elementos de la cultura tradicionalmente culta son retrabajados e incorporados a formas culturales populares y viceversa, mientras que productos culturales de todo tipo, los populares tanto como los cultos, circulan en los medios masivos y en el mercado internacional. (Kokotovic, 2000)”. (Marquez 2010)

La vinculación que mantuvo el programa “El Apagón” de Radio Tarqui con la tradición del Año Viejo en la Vicentina, podríamos empezar a ubicarla desde su impacto en la vida cotidiana de la ciudad. A propósito de la reciente desaparición de Radio Tarqui (en octubre de 2015) Diario El Telégrafo publicó en su cuenta Youtube entrevistas a algunos personajes que conformaron el equipo radial de Radio Tarqui, y también de gente quienes recuerdan los momentos vividos, los personajes y los hechos que construyeron la historia de la radio. Una de las aseveraciones sobre la influencia de Radio Tarqui y Gustavo Herdoiza con sus programas, fue la de Julio Álvarez6, profundamente apenado por la desaparición de la radio, resalta el “talento y visión artística” de Gustavo Herdoiza quien mediante sus programas promovió a muchos cantantes y músicos. (E. Telégrafo 2015)

Rocío Naranjo, comerciante de 61 años añade, “desde que tengo uso de razón, desde niña yo he escuchado siempre la radio Tarqui”. (E. Telégrafo 2015).

Enrique Cabezas de 74 años y con 34 años de vida en el barrio, también recuerda

radio tarqui había que sintonizar, era por ley... era interesante los testamentos, me acuerdo a alto volumen. el barrio se escuchaba, en los sectores donde había viejos... abrazos de a deveras, no como hoy... había ratos que se lloraba con el vecino... (Cabezas 2016)

En la encuesta general aplicada en el sector delimitado (calle Melchor de Benavidez hacia el sur hasta la intersección de las calles Toribio Hidalgo y Atanasio Oleas) 29 personas encuestadas en el sector (15 hombres y 14 mujeres), se pudo caracterizar a la población residente, predominando personas jubiladas 27,5% y a continuación artesanos 14% y finalmente trabajos técnicos 10%. La población estudiantil es considerada como pasajera, aspecto que le da otra característica al barrio actual: casas renovadas, condominios nuevos o pisos para alquiler.

Tabla 1

Un 55% de encuestados aseguran que sus casas son propias y 21% viven arrendando. Un 24% por ciento aseguran vivir con 3 y un 20,68% viven con 6 personas. La aparición de condominios en terrenos de antiguas casas y nuevos negocios (mini markets, restaurants, etc) diversifican la oferta comercial anterior basada en verdulerías, tiendas y pequeños talleres de trabajo manual.

Es importante el rol de Gustavo Herdoiza como el personaje radial popular al que casi todos oían minutos antes de quemar al monigote y saludar con familia, amigos y conocidos del sector. Acerca de esto, Gladys Ruales, mujer de 76 años y 30 años de vida en el barrio, agrega

toda la vida lo he escuchado porque era lo que le llenaba al programa no es cierto?... que la reunión, que los amigos, que los invitados, que las cosas que se hacían, que se tomaba la copa, que se comía las uvas, se reunía... el complemento el (programa), porque él (Gustavo Herdoiza) como que le levantaba a uno el corazón, el ánimo sobre todo cuando decía –ya son 5, ya 4, ya 3, ya 2… ahhh- (Ruales 2016)

Un 93% afirman haber escuchado siempre el programa, 55% arman monigote, 38% prefieren la reunión familiar. Un 48% afirma haber escuchado el programa por primera vez hace 50 años y un 20% hace 15 años.

Tabla 2

Gladys Ruales describe y recuerda un poco más la vinculación que tuvo el programa radial El Apagón en los festejos por Fin de Año en el barrio

entonces pienso que era lo más emocionante… para mi, lo más emocionante. Lo extraño mucho porque como le digo ya muchos años, unos 5 o 6 años ya no he escuchado, para mi todo eso era el complemento de todo el Año Viejo, de estar de salir, de quemarle al viejo a las 12 de la noche cuando -yaaa- prenderle al viejo para quemarle y los abrazos, y todo algo que llena para mi eso es muy grande, porque eso demuestra la amabilidad, la unión de la gente, el sentimiento sincero… (Ruales 2016)

Tabla 3

La festividad era complementada con el programa radial que acompañaba los últimos minutos antes del nuevo año.

que yo me acuerde siempre ha habido (el programa) nosotros procuramos estar un poco antes de que empiece el conteo final porque había la lectura del testamento... digamos una hora antes, entonces había una serie de cuestiones muy entretenidas hasta cuando venía el conteo final.. eso era lo máximo para que estalle los años viejos toda la fiesta. (Garrido 2016)

Tabla 4

Un 55% coloca al “conteo final” como la sección del programa que más prestan atención, 17% prestan atención a la crítica política y un 10% disputan la preferencia entre el dramatismo y el repaso de sucesos en el año.

La radio llegó a complementar, a actualizar a la antigua tradición, a fijarse mucho más en el conteo final, en las nuevas formas de vida del nuevo habitante urbano que aún se vinculaba fuertemente con su origen comunitario. Quizás debido a eso, podemos afirmar que el valor humano que más se añora en el barrio actualmente es esa unión o solidaridad entre vecinos. En un informe de investigación histórica sobre el tema, anterior al presente ensayo, el autor afirma que

La Modernidad en el Ecuador, trajo consigo algunos adelantos tecnológicos y comunicacionales. La unificación horaria (husos horarios) y demás convencionalidades de orden político, productivo y de mercado, fueron los que posibilitaron la constitución de rituales alrededor de la hora exacta. Radio Tarqui surge en Quito en el año 1955. Fue vanguardia en cuanto a programas participativos y propuestas populares en sus concursos. Así mismo, durante algún tiempo, fue el único medio radial que poseía un programa de opinión y análisis político. En el caso del programa “El Apagón”, el producto radial tuvo mucha acogida inicial por parte de los/as oyentes de Quito hace aproximadamente 50 años7. (Vásquez, 2014)

La construcción de lo tradicional

La modernidad en Latinoamérica se podría problematizar desde experiencias de modernización de las poblaciones vinculadas a cosas modernas, como el transporte, la prensa o la radio. “De allí la importancia de visibilizar experiencias sociales vinculadas a las experiencias mediáticas y lo popular”. (Larraín s/a, 4)

El discurso radial de Tarqui, convocó a una gran cantidad de personas que encontraron en Gustavo Herdoiza y en sus emotivos programas, una especie de referente de su propia experiencia social con el nuevo Quito y sus antiguas tradiciones. Gustavo llegó a Quito muy joven, al igual que muchos de los pobladores noveles del barrio. Su idiosincrasia, siempre apegado a la religión católica y a los símbolos cívicos-patrios lo cual le permitió hablar con grandilocuencia y singularidad, con autoridad y también con convencimiento. Era una persona que surgió en el ámbito popular y que empezaba a hacer comunicación radial popular-masiva, combinando elementos modernos (patria, religión, civismo) y elementos populares (juegos, concursos, tradiciones, música).

Los medios de comunicación tuvieron un alto impacto en la cotidianidad de la ciudad. Considerando que La Vicentina es un barrio obrero-popular, la llegada del programa “El Apagón” se lo recibió en el contexto de otros programas de radio Tarqui que se diferenciaban de otras emisoras pues su lenguaje era más cotidiano, directo, festivo y cuestionador, sobre todo con programas como “El Maestro Juanito”, “la sorpresa de la 1”y “la Hora Sabrosa”.

Un 34% de encuestados afirmaron que fue su padre de familia quien instauró la tradición de escuchar la radio Tarqui en fin de año en el barrio. Un 65% de personas escuchan el programa en casa, 31% prefieren oirlo haciendo recorridos en el barrio y un 3% salen a otros lugares. 29 personas (100%) afirmaron que escuchar Radio Tarqui en fin de años es una tradición.

Tabla 5

Para Erik Hosbawn, en su texto investigativo “La Invención de las tradiciones”, las tradiciones inventadas (8) responden a tradiciones más antiguas o anteriores. Las tradiciones inventadas no renuncian a la innovación en sus prácticas o costumbres relacionadas. “La decadencia de la costumbre trae inevitablemente aparejados cambios en la tradición con la que se halla comúnmente ligada”. (Hobsbawn 1983) El autor se ubica en los tiempos posteriores a la Revolución Industrial, en pleno auge de la Modernidad en Europa. Se puede reforzar la afirmación de Hosbawn con relación al origen de las tradiciones nuevas a partir de actualizaciones de tradiciones más antiguas. Considerando la permanente transformación del barrio desde hace unos 15 años atrás, desplazamiento de familias históricas, llegada de nuevos vecinos, surgimiento de nuevas formas de negocio (bodegas de alimentos, restaurantes y viviendas para arriendo), podríamos afirmar que la tradición de oir el programa se caracteriza por su adaptabilidad discursiva en la experiencia histórica de vida de los habitantes del barrio. La tradición de escuchar el programa antes y durante la quemazón, se la percibe como un acompañamiento, un complemento al final del festejo en el barrio. Se lo vincula también con una costumbre familiar.

Un 52% de los encuestados califican al programa como tradicional en el festejo por fin de año, mientras que un 41% afirman que el programa es popular, muy común en el barrio. El programa promueve la tradición vinculada a su antiguo referente, pero con un agregado contemporáneo, la tecnología radial y el discurso masificado, el cual promueve valores tradicionales o antiguos, pero a la vez actualizados, resignificados desde la experiencia cultural de sus mismos productores. Asuntos como la Identidad, ocupan lugares secundarios entre las prioridades de gusto en la audiencia actual en La Vicentina.

Un 48,7% afirman que el programa es tradicional y popular porque acompaña a la quemazón del monigote, 24,13% lo atribuyen a una costumbre familiar y un 13,79% lo vinculan por ser una tradición quiteña.

Conclusiones

Tradiciones como el Fin de Año son momentos para expresar esa solidaridad o unión añorada en el barrio. Este hecho al parecer es comprobado en distintas intervenciones de las entrevistas profundas realizadas a varios habitantes del sector delimitado. Escuchar el programa “El Apagón” está ligado a las actividades o costumbres de los habitantes del sector cada 31 de diciembre desde hace más de 50 años, es decir, desde finales de los años 50, época en la que el barrio empezaba a experimentar cambios en su aislamiento geográfico inicial con la ciudad. La gran mayoría de personas encuestadas y entrevistadas, no recuerdan un fin de año sin el programa radial, lo consideran parte de la fiesta popular acostumbrada. Sin embargo, hay 20 años de historia del barrio que no experimentó esta tradición, en primera instancia por la inexistencia del programa radial. Desde finales de los años 30 hasta mediados de los años 40, inicia la popularidad de la radio en Quito. Los años 50 llegan al barrio con innovaciones en los espacios de socialización o encuentro, en 1951 se inaugura el renovado parque central Fray Enrique Vacas Galindo. Al ser La Vicentina un barrio pobre y alejado de la urbe por casi 20 años, el acceso a nuevos medios de comunicación, como la radio, debió ser una actividad limitada desde los años 30 hasta inicios de los años 50. Las nuevas prácticas sociales vinculadas a los medios de comunicación, y que coinciden con el surgimiento de radio Tarqui en Quito, influyeron para la llegada del programa radial “El Apagón” a la tradición por fin de año en el barrio. Actividades de difusión como el Transmóvil Amarillo, contribuyeron a experimentar al medio radial de otras formas, como lo atestiguan las hermanas Illescas Benitez

La tradición por fin de año en Quito, le antecede a la tradición inventada: escuchar el programa radial “El Apagón” los últimos momentos de cada 31 de diciembre. Las características discursivas y estéticas del programa radial se vincularon, a través del tiempo, y con cada repetición del ritual, con determinados aspectos de la vida en el sector delimitado, uno de los aspectos más destacados: la añoranza de la otrora unión y familiaridad barrial. Posiblemente ese sea el legado de la experiencia comunitaria que cimentó al barrio.

El programa radial “El Apagón” al parecer mantuvo un diálogo fluido con las representaciones y experiencias populares. Los programas de radio Tarqui recogían ciertas nociones costumbristas y tradicionales, “El Apagón” no fue la excepción. Hay una intención de crear un paralelismo entre lo popular y lo institucional-normativo, esa podría ser la clave comunicacional para elaborar sus mensajes mediáticos o masivos. Asuntos que no son fácilmente tratables, el programa los fusionaba como la solemnidad con el dramatismo, la crítica política con la fe, la unión nacional, la defensa del territorio nacional, entre otros elementos varios. El uso de canciones tradicionales como “El Chinchinal”, le agregaba cierta melancolía a la hora cero, es decir, los momentos en los que las personas queman al monigote y se felicitan. El programa pasó a ser parte de la parafernalia por fin de año en Quito y en el barrio.

Las diversas formas históricas de asimilación, resistencia, consumo y adaptación a la Modernidad o al desarrollo, caracterizan las experiencias y prácticas de la cultura popular que derivarían en nuevas adaptaciones de tradiciones y costumbres de antaño en nuevos lugares o nuevos barrios, alejados de la centralidad aristocrática quiteña. Según lo investigado, el análisis de estas estrategias de asimilación o resistencia deben completarse con estudios sobre el consumo mediático, pues el referirse solamente a las características de resistencia se tiende a sobrevalorar este aspecto y no visibilizar la adaptación, la resignificación, la readaptación. En el caso que nos asiste, lo popular se vincula a lo masivo desde aspectos técnicos como la cobertura del medio, una nueva cultura de consumo y en aspectos tradicionales como la repetición ritual del programa, coincidiendo con los últimos momentos del festejo de cada 31 de diciembre.

Lo popular – masivo no es una categoría cerrada, representa a una dialéctica entre la producción y recepción del programa “El Apagón”. Tanto el productor del programa (Herdoiza) como la audiencia (sector delimitado), han experimentado vivencias similares en la ciudad de Quito desde inicios de los años 30: migración, búsqueda de oportunidades en la nueva ciudad, formación educativa, búsqueda de lugares para vivir. Lo popular-masivo es una estrategia posicional, multitemporal, situacional que permite representar lo popular (fiesta por fin de año, legado ancestral, memoria comunitaria del barrio) a través de nuevos medios de comunicación, nuevos programas comunicativos o informativos, enmarcados en la sociedad de masas y en el nuevo Estado-Nación, pero que al mismo tiempo evidencian elementos desagregados, particulares, extraídos de nuestra experiencia popular como el uso de canciones tradicionales, o sonidos de nuevas experiencias modernas como las manecillas del reloj, slogans o identificativos con efecto sonoro de eco (en los últimos 60 segundos del programa se escucha repetidamente la frase:“Tarqui”).

Entonces, lo popular-masivo son aquellos procesos sociales-culturales-tecnológicos-políticos que las emergentes poblaciones (migrantes de provincia especialmente) experimentaron con la llegada de los medios de comunicación a sus lugares de vida en la nueva ciudad de Quito (finales de los años 30). Los nuevos referentes (locutores, periodistas, políticos, artistas) ya no estaban solo en el periódico, el cine o los escenarios, sino en la radio y luego en la televisión. Lo popular al vincularse con lo masivo promueve narrativas, personajes, actividades sociales y culturales; asuntos sonoros, visuales basados en el conocimiento que las poblaciones van acumulando. Lo popular-masivo es más una estrategia relacional que una política agregada o un concepto fijo. Lo popular opera desde la adaptabilidad y la situacionalidad, mientras que lo masivo (el programa radial) recoge las experiencias más destacadas del quehacer cotidiano, de las creencias y de los conocimientos acumulados en la historia y memoria del barrio.

Referencias bibliográficas

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Autor. El Año Viejo a través del programa “El Apagón” de Radio Tarqui – Lo popular, lo masivo y lo tradicional. Monografía, Quito: s/e, 2014.

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1 En algunos sectores del Ecuador aún se practica la minga como una forma de mejorar la forma de vida de las comunidades. Su origen histórico es ancestral y actualmente se lo utiliza como una forma institucional de desarrollo local, barrial o comunitario. Según diario La Hora

“Dentro de la cosmovisión indígena existen ciertos principios que regentan el orden universal, uno de ellos es el de cooperación. En ese sentido, la minga constituye un espacio en el que se transmiten afectividades dentro de un determinado grupo social. En el indigenado esta actividad cuenta con un proceso que va desde el ámbito de la convocatoria hasta la serie de aspectos comunicativos y pragmáticos. Inicia con el llamado de ciertos miembros de la comunidad al resto de moradores, generalmente por afinidad.” (Hora 2003)

Diario El Comercio por su parte, en entrevista con Ariruma Kowii (catedrático Universidad Andina), señala que la minga tiene un legado histórico que data por lo menos del siglo XV, cuando la minga se convirtió en obligatoria para el asentamiento del Imperio Inca en tierra Quitu, sin embargo el catedrático mencionó que había reciprocidad

“la minga consolida el concepto de identidad y de vecindad, mejora la comunicación entre la gente, aumenta la solidaridad, incrementa la seguridad y ahorra gastos. La minga forma parte de la identidad quiteña. Según el Cronista de la Ciudad, minga significa trabajo colectivo y desde su aparición, unos 1 500 años aC, es una forma de comunicación que crea lazos entre los miembros de una comunidad.” (Comercio 2013) El sitio comenzó a construirse a través de mingas de personas de las clases populares. “Este sector era dedicado a la agricultura y al pastoreo. El único camino que nos comunicaba con el resto de la ciudad era la calle Queseras del Medio, que era de tierra, prácticamente un chaquiñán; no estaba construida todavía la Casa de la Cultura, todo era un gran potrero, que llegaba hasta La Alameda, que en ese entonces ya era considerado un parque”, comentó Fabián Peña (65), antiguo morador de la zona”. (R. Q. Telégrafo 2015)

2 “Durante los años veinte, el Ecuador se enfrentó a una profunda crisis económica a causa de la baja del precio del cacao, la escasa exportación y la crisis económica mundial. Quito no fue ajena a los efectos de esos problemas, lo que provocó que los dueños de las haciendas buscaran deshacerse de algunos bienes improductivos y lotizaran sus propiedades bajo criterios de especulación de la tierra. En esa época, además, se registra un incremento de la población migrante que, en muchos casos, prefirió asentarse en la naciente zona urbana del norte de Quito y no en áreas semirurales como La Magdalena o Chillogallo” (R. Q. Telégrafo 2015).

3 Según Andrade, los Años Viejos es una tradición popular con cierto sabor de ancestralidad y nostalgia: “El encanto de la tradición popular tiene sabor de ancestralidad, de risa fácil, de pérdida en la noción del tiempo. Noche de Año Viejo, noche de trago, noche de música, de mujeres sueltas: ¿Por qué preguntarnos si la tradición existe o es mera jerga? En tiempos posmodernos en que la cultura y el pasado se parecen más a la nostalgia reaccionaria de aquello que pudo haber sido y no fue, hablar de cultura popular podría resultar anacrónico. No obstante, la necia recurrencia a los enigmas de la identidad nos lleva a reflexionar seriamente sobre la definición de la risueña cultura popular escenificada en la noche de Año Viejo. (Andrade 2007)

4 La invención de las tradiciones, es esencialmente un proceso de formalización y ritualización caracterizado en referencia al pasado aunque sólo sea mediante su repetición majestuosa. (Hobsbawn 1983)

5 Actual Coleccionista y Director de la Casa del Artista en Quito

6 Ecuador Radio, “55 años de Radio Tarqui”. Entrevista a Hernán Herdoiza y Pedro Villota. En: http://goo.gl/vXG3qN 26 de febrero de 2010.

7 La invención de tradiciones, tal como la entendemos en este trabajo, es fundamentalmente un proceso de formalización y ritualización, caracterizado por la referencia al pasado, aunque sólo sea mediante la imposición de reiteración. “El proceso real de creación de tales complejos rituales y simbólicos no ha sido hasta el momento debidamente estudiado por los historiadores. Gran parte del mismo se halla todavía a oscuras”. (Hobsbawn 1983)

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Revista Chasqui 2018
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