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Introducción

Investigación y obra pedagógica en el campo de la comunicación


Daniel PRIETO CASTILLO
Profesor emérito Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina

Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación N.º 141, agosto-noviembre 2019 (Sección Monográfico, pp. 33-48)
ISSN 1390-1079 / e-ISSN 1390-924X Ecuador: CIESPAL
Recibido: 25-09-2019 / Aprobado: 10-10-2019

 

Comienzo esta participación en el número monográfico con palabras que envié a la dirección de CIESPAL para la ceremonia de aniversario.

CIESPAL cumple 60 años. A mitad de su camino, en la década 80 del siglo pasado, tuve el honor de ser parte de un nuevo momento fundacional de esa querida institución que fue durante siete años mi casa en la sede de Quito. Eran los tiempos del impulso a la planificación de la comunicación, de la vertiginosa ampliación de nuestro campo de estudios y de práctica, del crecimiento de las radios comunitarias y educativas, de la búsqueda de alternativas democráticas del espacio mediático y de la comunicación en el seno de las comunidades, del reconocimiento del inmenso desafío de la comunicación en la educación. En todos esos frentes de trabajo estuvo CIESPAL haciendo docencia, investigando, publicando obra tras obra y reflejando en su revista Chasqui el precioso latir de la comunicación en nuestros países. Ninguno de esos espacios se ha cerrado, en su sesenta aniversario CIESPAL impulsa su labor abriendo año a año nuevos caminos en nuestro campo. Me sumo a la celebración con la alegría de haber sido parte de una organización que continuará sin duda con su vocación de servicios a nuestra Latinoamérica.

Es desde ese marco de lo vivido y compartido que propongo mis aportes a este número de Chasqui dedicado a celebrar la comunicación en el contexto de nuestra región.

En 1991 Raúl Fuentes Navarro publicó un libro con un riguroso panorama del desarrollo de la comunicación en nuestra región: Un campo cargado de futuro. El estudio de la comunicación en América Latina (Fuentes-Navarro, 1991). El texto se abre con una cita de Valiente mundo nuevo, de Carlos Fuentes:

Vivimos Hoy. Mañana tendremos una imagen de lo que fue el presente. No podemos ignorar esto, como no podemos ignorar que el pasado fue vivido, que el origen del pasado es el presente. Recordamos aquí, hoy. Pero también imaginamos aquí, hoy. Y no debemos separar lo que somos capaces de imaginar de lo que somos capaces de recordar.

Estamos a casi tres décadas, ya en el futuro al que aludió nuestro querido amigo. El campo se ha abierto hasta el vértigo y lo seguirá haciendo. El llamado a la posibilidad de imaginar a partir de nuestra capacidad de recordar continúa siendo precioso. Este número de Chasqui constituye un ejercicio de la mirada hacia las seis décadas ininterrumpidas de trabajo y una oportunidad para sostener la capacidad de imaginar. El monográfico reúne caminos que iniciaron los padres fundadores y de generaciones de seres empecinados en la construcción de comunicación en lo teórico, lo metodológico y la práctica.

Ofrezco un anticipo de lo aportado por quienes han respondido al llamado de participar en esta sección de la revista para luego dialogar sobre búsquedas en la confluencia entre comunicación y educación.

Alfonso Gumucio Dagrón “Vigencia de la comunicación en el cambio social. Los caminos de CIESPAL”

Alfonso propone una mirada muy válida sobre el papel que ha tenido, y sobre todo sobre el que puede tener CIESPAL en la continuidad de su labor comunicacional a escala de nuestros países. Su texto plantea la necesidad de distinguir con claridad la diferencia entre información y comunicación.

Quiero reiterar lo que entiendo por comunicación, de manera muy distinta a lo que entiendo por información. Lo hago en mi doble calidad de activista y pensador de la comunicación, pero también de periodista que ejerce el oficio desde los 17 años de edad, publicando hasta hoy —sin más interrupción que los exilios durante las dictaduras militares— un promedio de un artículo por semana.

La razón de existir de Ciespal es la comunicación, de la misma manera que la misión de la información y del periodismo la abarca con extraordinario dinamismo y resonancia regional y mundial la Fundación Gabo, llamada hasta mediados de 2019 Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Desde su sólida formación y su trabajo constante, verdadero reflejo de lo que sucede nuestros países, plantea alternativas para los próximos años: posicionamiento latinoamericano, énfasis en la investigación y políticas nacionales y regionales.

Su visión y misión latinoamericanas colocan a Ciespal en una posición de ventaja, articuladora de las nuevas investigaciones y reflexiones teóricas que contribuirán a dibujar la continuidad y la renovación de la Escuela Crítica Latinoamericana, en tiempos en que nuevas crisis que amenazan la vida democrática, amenazas más internas que externas, cuestionan valores, identidades y culturas.

Gabriel Kaplún “La comunicación alternativa entre lo digital y lo decolonial”

Gabriel propone un recorrido de las conceptualizaciones y las prácticas comunicacionales en el contexto latinoamericano con un sólido manejo de información y un conocimiento desde el interior de no pocas experiencias. Las transformaciones sociales desde la década del 70 del siglo pasado en adelante han traído a ese campo de estudios y de vivencias sociales constantes cambios en la manera de entender lo alternativo. En nuestros días cobra una dimensión de suma importancia la propuesta de nuestro autor, “una definición teórico-operativa de la comunicación: producción de vínculos y sentidos”.

Retomemos sus palabras:

En el plano estricto de la comunicación podríamos decir que se trata de producir vínculos más solidarios y democráticos, amorosos y eficientes (la ineficiencia desgasta los procesos de cambio hasta paralizarlos). Se trata también de producir sentidos más claros, compartidos, compartibles y creativos (las revoluciones acartonadas mueren de tristeza). Se trata, en fin, de una mirada sobre la comunicación que nos atraviesa para impulsar cambios sociales instituyentes, que cuestionan a fondo lo instituido.

El campo se abre a muchos actores con los cuales compartir la preciosa aventura de la comunicación en nuestros países:

Para eso, hoy, tendremos que navegar entre magia popular y tecnología digital y aprender a trabajar cada vez más con ingenieros y poetas, sociólogos y antropólogos, filósofos y psicólogos. En verdad un poco de todo eso somos los comunicadores, pero nuestro campo de estudio y acción nos obliga hoy a tejer más interdisciplinariamente. Y a indisciplinar aún más nuestro oficio, en imprescindible diálogo de saberes con otros que están fuera y lejos de la academia pero tienen mucho para aportar a la comprensión y construcción de una comunicación alternativa. O muchas.

Sally Burch y Hugo Ramírez Huamán “Contribuciones y experiencias de la comunicación desde América Latina y Caribe”

El documento desarrolla un detallado recorrido de los procesos impulsados en nuestros países para democratizar la comunicación, con un punto de partida en las décadas del 60 y del 70 del siglo pasado. Menciono cuestiones centrales del escrito: movimientos sociales frente a la comunicación, comunicación e integración, el aporte de las emisoras populares en América Latina y el Caribe para una convivencia democrática, compromiso con los temas ambientales y la defensa de la madre tierra, compromiso con el derecho y la democratización de la comunicación, entre otros temas de igual importancia.

La pregunta por el mañana se reitera también en este documento: “¿Y ahora qué sigue?”

La lucha por conseguir modos de vida sostenibles es sólo el tránsito hacia la construcción de otra vida superior que supere la lógica del progreso y desarrollo como meta final. Mientras se va camino de la construcción de un nuevo horizonte civilizatorio con el paradigma del Buen Vivir, los medios populares y comunitarios renuevan su compromiso político, social, cultural y ético con la felicidad de los pueblos.

El camino corresponde a lo que puede hacerse uniendo fuerzas:

Esta alianza con las personas, las comunidades, los colectivos, se traduce en continuar develando, en los tiempos actuales, peligros como las falsas democracias; los autoritarismos y fascismos que peligrosamente, en los últimos años, han empezado a aparecer en varios países de Latinoamérica. A los gobernantes se les desmorona la careta de demócratas cuando se les ve el fustán de su apego a los poderes económicos.

En esa tarea “la innovación del pensamiento, las estrategias, las dinámicas y formas de comunicación permitirán continuar cultivando la solidaridad, el empoderamiento de las personas, el combate contra las injusticias, la corrupción”.

Octavio Islas. “La importancia que hoy y mañana admiten las redes sociales virtuales”

Inmersos como estamos en el torbellino de las redes sociales, un material que propone claridades en torno a cifras, estudios y tendencias es siempre bienvenido. El texto se abre con un valioso detalle de investigaciones de las redes, las cuales no dejarán de crecer en los próximos años. Con un marco sólido en informaciones sobre las dimensiones del sistema digital a escala planetaria se desarrolla lo referido a las redes virtuales para dar lugar desde tal torrente de datos a lo que todo ello implica en la cuarta revolución industrial.

La cuestión central es la pregunta por lo que sucede en la actualidad y puede proyectarse al futuro.

La IA es muy importante para los intereses de Facebook y de Mark Zuckerberg. Gracias al aprendizaje automático, Facebook ha conseguido acumular grandes volúmenes de información de sus usuarios. Su algoritmo, basado en IA, puede analizar y aprender de los datos personales de cada uno de sus usuarios, situación que permite a Facebook comprender sus preferencias e intereses individuales.

Elon Musk, dueño de Tesla y uno de los principales referentes en temas de transhumanismo, quien oportunamente ha reparado en los riesgos que supone el aprendizaje profundo en el imaginario de la inteligencia artificial, en repetidas ocasiones ha cuestionado la posición de Mark Zuckerberg en materia de IA, calificándole como poco responsable. Musk además ha señalado que estaría dispuesto a comprar Facebook para destruirla.

Se impone la búsqueda de alternativas, por ello el escrito se cierra con palabras del creador de la web:

Berners-Lee propone salir y luchar por el futuro de Internet, recordando los agitados días de protesta política, en la década de 1960, cuando los jóvenes tenían la esperanza de poder contribuir a edificar un mundo cualitativamente diferente, justo y generoso. “Pedimos a las personas que luchen por la web. Los gobiernos y la industria de vez en cuando se equivocan. Van en la dirección equivocada.

Carlos Eduardo Cortés “La gestión comunicacional: entre la precarización profesional y el diseño algorítmico”

Desde una sostenida práctica en gestión de la comunicación en distintos países, Carlos desarrolla un análisis de esa práctica con recuperación de antecedentes en tiempos de las tecnologías analógicas para indicar:

Mi propósito es señalar algunas pistas percibidas en nuestro quehacer comunicacional, pues la “transformación digital” nos convoca a todos si la entendemos como “ser más adaptables al cambio en sí mismo” (Rust 2018). Se trata del uso de las TIC digitales y las nuevas formas de trabajo que ha generado esta era de las plataformas, para comprender el cambio que se está produciendo en cualquier organización humana. El objetivo es ser capaces de actuar de manera mucho más dinámica y rápida de lo que las organizaciones lo han hecho antes.

El eje de trabajo de Carlos fue y sigue siendo la gestión de la comunicación en la educación, con una trayectoria que se inició con la preocupación por el aprendizaje.

En el camino de gestionar la comunicación en el ámbito educativo fuimos viviendo la complejidad creciente de la tecnicidad digital en nuestro quehacer (Cortés 2004), que luego desembocaría en esta tercera ola de las humanidades digitales. En la década de 1990 la combinación interdisciplinaria de aspectos científicos, educativos y profesionales emergió a partir de la pregunta por el aprendizaje.

Hoy, y mañana, la tarea sigue basándose en la relación teoría, metodología y práctica. Las alternativas dependen de cuánto estemos dispuestos a aprender de manera permanente, y de cuánto de lo aprendido somos capaces de llevar a la práctica en apoyo, desde nuestro campo de trabajo, a la promoción y el acompañamiento del aprendizaje: tarea en la que se juega la gestión de la comunicación.

Omar Rincón “Narrativas del entretenimiento expandido”

Me permito introducir unas palabras para referirme al ensayo de Omar, en algún momento escribí que el relato fue la cuna de la humanidad. Lo sigue siendo, siento, en la propuesta del autor.

No son las tecnologías, son los relatos, es la narración gritamos al unísono académicos, mercaderes y gurus digitales. Todo muta, pero no lo que mueve lo humano: las historias. Mutan las formas y dispositivos de contar, pero la pasión por las historias nos sigue habitando.

La apelación a Benjamin es muy válida para sustentar esto último:

La narración, entonces, termina por desaparecer con la preeminencia de los medios que informan y los expertos que explican, pero no cuentan. Se les olvida que contar historias es la forma popular de explicar el mundo y producir conocimiento sobre la vida. La genialidad de Benjamin está en que ya en 1936 vislumbró como la información, los expertos y las ciencias sociales y humanas atentan contra la pulsión narrativa del ser humano.

“En los mundos digitales nos sucede lo mismo: tenemos más, mucha información y menos, pocas historias”. “El mandato comunicacional de la época es narrar y producir experiencias. Y tenemos muchas más herramientas, formatos y dispositivos para hacerlo”.

Desde la tradición de la comunicación en América Latina, desde las voces de los padres fundadores expresa Omar: “La propuesta latinoamericana afirma que donde los gringos y europeos ven perversión, los latinos vemos ilusión; donde los ilustrados ven pasividad nosotros percibimos activismos; donde los norteños ven imperialismo ideológico, nosotros vemos potenciales culturales”.

La tarea, ayer, hoy, mañana: “El asunto es dejar los discursos y buscar las historias inscritas en cada sujeto, territorio, memoria, tradición, concepto o realidad. Hay que incorporar los silencios y los modos de narrar de los sujetos que cuentan”.

Amparo Marroquín Parducci “Comunicación y migración: pedagogías lingüísticas y resistencias de la narrativa sobre migración internacional”

A comienzos de la década del 80 del siglo pasado publiqué un libro denominado Comunicación y percepción en las migraciones (Prieto Castillo, 1981) en el cual desarrollé esos temas en el marco de las migraciones de México hacia el Distrito Federal. La base de la investigación y de la reflexión se centraba en la forma en que el consumo mediático podía colaborar en la adaptación a contextos urbanos por parte de quienes dejaban sus tierras de origen. A casi 40 años de ese texto las transformaciones sociales y de análisis y práctica comunicacional han sido muy grandes, como puede apreciarse en el trabajo de Amparo. Cada tema que figura en su escrito es parte de ese futuro que apenas si atisbábamos: “Mientras la migración se mueve, nuevas narrativas se instalan y abonan la disputa que se mueve ahora entre los regímenes totalitarios y populistas o las posibilidades de una sociedad más tolerante, diversa y abierta”.

Me fijo en la migración como un espacio en donde la lengua escenifica las disputas entre un discurso establecido desde el poder, y la transgresión de actores sociales que jalonean el sentido hacia unos lugares-otros, que lo desplazan para, de esta forma, visibilizar personas y defender sus derechos humanos.

Dicen mucho en ese sentido los puntos centrales del escrito:

“La desobediencia lingüística como desobediencia civil: estrategias semióticas de transgresión”, “la narrativa mainstream sobre la migración: ¿cómo llegamos hasta acá?”, “el lenguaje del populismo totalitario o la nueva pedagogía”.

Una realidad la de hoy que viven miles de seres:

Sus resistencias, su risa, sus canciones permiten soñar un mundo más humano, sin fronteras, un mundo sin campos de concentración, sin centros de aseguramiento en donde los niños son colocados en cárceles y separados de sus padres. La esperanza de los migrantes debe volver al centro del discurso, de la comunicación, de la vida.

Nilda Jacks y Daniela Schmitz “Teorías latinoamericanas y los estudios de recepción y consumo mediático brasileños”

El texto propone una revisión en detalle de investigaciones en el campo de la comunicación con especial referencia a recepción y consumo, la amplia investigación realizada permite plantear líneas de reflexión como las siguientes:

Há avanços identificados na gama de perspectivas apresentada pelos 431 trabalhos do corpus analisado. Na década de 1990, destaca-se as aproximações realizadas entre a proposta desenvolvida por Martín-Barbero, conhecida como teoria das mediações, e o modelo das multimediações proposto por Orozco, na tentativa de operacionalizar alguns conceitos apresentados pelo primeiro autor. Esta conjugação mostrou-se produtiva e foi explorada no desenvolvimento de muitos estudos brasileiros, auxiliando a estruturar o desenho da investigação e fornecer parâmetros para criar categorias que emergiam do próprio objeto de estudo.

É animador perceber a evolução, ainda que em parte do corpus analisado, do rigor nas escolhas e justificativas das técnicas, amparado pela vigilância teórico-metodológica e fundamentada no uso de autores específicos para orientar tais escolhas. Esforços na articulação de várias técnicas de pesquisa, culminado em perspectivas multimetodológicas mais atentas às complexidades dos fenômenos investigados e adequadas aos cenários empíricos e em articulação também com os aportes teóricos.

Y por supuesto la proyección hacia este campo cargado de futuro:

Enfim, muitas outras angulações poderão ser exploradas como os aspectos temáticos relativos à violência, à memória, ao gosto, à aprendizagem, à resistência, às relações de classe, ao imaginário, às urbanidades, às ruralidades, ao consumo, à cotidianidade, ao racismo, à ética/moral, às corporalidades, à participação, à cultura popular, às representações, à religiosidade, à moda, à beleza, aos regionalismos, entre inúmeros outros recortes passíveis de serem investigados do ponto de vista das práticas e dos processos de recepção e consumo midiático.

Effendy Maldonado “El pensamiento transmetodológico en ciencias de la comunicación: saberes múltiples, fuentes críticas y configuraciones transformadoras”

El punto de partida se fundamenta en “tres vertientes/autores, que impactaron con singular energía ética, fortaleza teórica, penetración académica y riqueza metodológica en la constitución de un campo de pensamiento crítico en comunicación en América Latina. Ese conjunto fue constituido por Eliseo Verón, Armand Mattelart y Jesús Martín-Barbero como sujetos históricos”. El texto desarrolla en primer lugar información referida a propuestas fundamentales de esos autores en el marco del pensamiento crítico y de sus aportes al pensamiento transmetodológico.

Desde ese sólido marco se detallan los componentes centrales de dicho pensamiento:

Necesidad de la problematización epistemológica de/en toda investigación, y en particular en la de comunicación… necesidad de la confrontación y de la confluencia de métodos para la construcción de problemáticas vigorosas, estratégicas, transcendentes, complejas y fecundas… la Teoría es concebida como una praxis, como un tipo de investigación, como un trabajo de fabricación intelectual, que demanda una ruptura con los referentes que piensan y limitan el quehacer teórico a contemplación, especulación, ejercicio retórico espectacular juego de operadores semánticos vacíos o diletantismo intelectual.

El escrito plantea en ese sentido una toma de posición:

La investigación en comunicación no puede restringirse a la problemática de los sistemas, de las industrias, de las técnicas, de las instituciones y de los discursos. Su campo de problematización es mayor, y combina procesos y fenómenos complejos, que enfocan en problemas/objeto que incluyen, de manera constitutiva básica, las siguientes dimensiones: semiosfera, psicosfera, socioesfera, tecnosfera, biosfera, antroposfera; que constituyen dimensiones fuertes de los problemas comunicacionales.

Cesar Bolaño, Ancízar Narváez y Ruy Sardinha “Apuntes sobre la economía política de la información, la comunicación y la cultura latinoamericana”

Los autores desarrollan un material organizado en tres partes: breve historia de la EPC latinoamericana, historia del campo, paradigmas teóricos, metodológicos, tendencias de la investigación y presentación de algunos conceptos planteados en los marcos de la escuela brasileña. La segunda parte constituye una muy válida, y muy necesaria, síntesis de la construcción del campo desde las primeras contribuciones a fines de la década del 80 y comienzos de la del 90, tiempos de un diálogo:

Intenso con la EPC y con las Teorías de la Dependencia, especialmente por parte de autores dedicados a las políticas nacionales de comunicación, a la comunicación popular y alternativa, a las más antiguas teorías de la comunicación y educación, de comunicación y desarrollo e incluso, al principio, a los estudios culturales latinoamericanos.

A partir de esa tradición la EPC latinoamericana desarrolla objetivos de investigación:

Desde los estudios sobre la concentración de los medios, la organización de los procesos de trabajo, la producción y distribución de los productos culturales e informativos, hasta las políticas nacionales de comunicación y las innumerables interfaces con los estudios de comunicación y educación, comunicación popular y alternativa….

En la tercera parte son propuestos tres conceptos incluidos en la Enciclopedia de INTERCOM: barreras a la entrada, patrón técnico-estético y subsunción del trabajo intelectual. Tales conceptos forman parte de aportes de la escuela brasileña “que se ha mostrado especialmente activa en la producción teórica, siguiendo la tradición del pensamiento crítico latinoamericano y con un cuidado particular en el desarrollo del instrumental de la crítica de la economía política”.

Comunicación y educación

Este monográfico, y el resto de la revista que celebra los sesenta años de CIESPAL, tienen una continuidad con la tradición latinoamericana de la comunicación tan bien presentada por Raúl en la década del 90. Las investigaciones, las búsquedas teórico-metodológicas y las prácticas han estado siempre ligadas a lo cultural y lo social en nuestros países latinoamericanos, en una constante propuesta de alternativas para la consolidación de la democracia y de la defensa de los derechos humanos desde una actitud crítica que protagonizaron quienes entretejieron los momentos fundacionales. En ese sentido la publicación es coherente con la preciosa aventura de la construcción del campo en nuestros países.

Desde mi formación y desde una tarea que no he abandonado desde la década del 60 del siglo pasado, desarrollaré a continuación una reflexión sobre una constante del campo originada en los años 1950 en nuestra región: la labor educativa. El punto de partida estuvo en una institución hermana de CIESPAL nacida en 1956, el ILCE; las palabras a las que responde la sigla eran por demás claras: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa. En la visión de entonces de la UNESCO quedaba planteada esta última tarea para apoyar a la educación formal en el marco de las innovaciones de las tecnologías analógicas, a CIESPAL le correspondía el trabajo con el periodismo y los medios fundamentalmente gráficos en un primer momento.

Lo cierto es que en poco tiempo esta última función se desbordó en todas direcciones. La labor educativa dio lugar a una línea pedagógica que se ha mantenido durante 60 años. Me refiero a lo que significa nutrir, ampliar, enriquecer el campo para promover y acompañar aprendizajes a escala latinoamericana. Lo digo con toda la fuerza posible: CIESPAL sostuvo, sostiene en nuestros países una gigantesca obra pedagógica expresada en todos sus frentes de trabajo: cursos, publicaciones, investigaciones, producciones, congresos, alianzas… Este número aniversario de Chasqui forma parte de esa tradición, de ese camino recorrido a lo largo de décadas, de ese campo cargado de futuro al que se refirió Raúl.

Hagamos antes de seguir adelante un reconocimiento: si bien el ILCE nació con el propósito de apoyar la introducción de tecnología educativa en la educación formal, el llamado a las relaciones comunicación educación entró en escena desde otro espacio en América Latina. Traigo para confirmar esto palabras de nuestro querido Luis Ramiro Beltrán1

Las radios de los trabajadores mineros de Bolivia de los años 1950, constituyen una experiencia eminente y aleccionadora. Veinte años antes de que nuestro admirado pensador Paulo Freire propusiera devolverle la palabra al pueblo, mineros silicosos, que se morían a los treinta y cinco años porque perdían los pulmones en la mina y que ganaban cuarenta dólares al mes por jornadas de doce horas diarias, se dieron a sí mismos la palabra estableciendo pequeñas y rústicas emisoras de radio de mínimo alcance, pero de mucha importancia porque los medios comerciales no los tomaban en cuenta y los medios estatales los amedrentaban y condenaban. Lograron formar así radios autogestionarias y financiadas con cuotas sacadas de sus miserables salarios. Y es que tenían la convicción de que si no tenían voz pública propia siquiera para comunicarse entre ellos, ya que no con toda la nación, jamás podrían superar su estado de sojuzgamiento y de explotación.

Era la práctica veinte años antes de la teoría. Las expresiones “comunicación alternativa”, “comunicación popular” o “dialógica” no existían entonces. Esos trabajadores mineros eran ex campesinos aymaras, analfabetos, que además no tenían idea de cómo manejar una radio. Comenzaron artesanal y resueltamente y establecieron una estrategia de “micrófono abierto” en el sentido de que no solamente se limitaban a la lucha sindical, sino que se volvieron realmente expresiones integrales de sus comunidades. Llevaban sus micrófonos a los mercados, a las canchas de fútbol, a las escuelas, y a las calles. Así cualquier habitante del pueblo podía llegar a su radio -porque así la sentían-, a decir lo que fuere y a discutir e intervenir a tal punto que algunas de esas emisoras se volvieron ejes del debate de la problemática de la comunidad en cualquier momento. Y ya no solamente en sus pequeños estudios, sino en lugares públicos grandes, en los que se juntaba la comunidad a ventilar su problemática. La radio se convirtió pues en el eje del acceso, del diálogo y de la participación.

La comunicación en el seno de la educación popular irrumpió con una fuerza que posibilitó luego la teoría, los padres fundadores vieron esto con toda claridad, siempre estuvo presente en la investigación, la producción y la labor de maestro de Luis Ramiro el reconocimiento de tales inicios, incluso mucho más allá en el tiempo de los años 1950 de las radios mineras. Me refiero a su escrito dedicado a la comunicación en los pueblos ancestrales de nuestra América (Beltrán, Herrera, Pinto & Torrico, 2008).

Promover y acompañar aprendizajes

Hemos insistido una y otra vez que las y los educadores, como personas, como movimientos, como instituciones, estamos en el mundo para que los demás aprendan. El sentido último de toda práctica pedagógica es promover y acompañar aprendizajes. Para cumplir con ella uno de los caminos más importantes corresponde a la producción, la construcción de obra pedagógica. Trabajamos este tema con nuestro querido y recordado Francisco Gutiérrez Pérez en la década del 80 del siglo pasado en dos universidades guatemaltecas: Rafael Landívar y San Carlos de Guatemala. Comprobamos en esas instituciones y en otras con las cuales tomamos contacto a través de la docencia y la investigación, la presencia de una escritura destinada a resolver cuestiones burocráticas y a mostrar determinados progresos científicos, pero poco, muy poco de esa práctica, para promover y acompañar aprendizajes; comprobamos la ausencia de obra pedagógica, un material elaborado para enseñar y aprender.

Propusimos entonces en dos posgrados que coordinamos durante aquella experiencia la producción de una obra escrita para aprobar cada asignatura, material que denominamos “texto paralelo”. Retomo lo expresado en un libro escrito con el colega holandés Peter van de Pol (Prieto Castillo & van de Pol, 2006).

Un texto paralelo no es una monografía ni el desarrollo de algún tema. Caracterizamos ese recurso como un seguimiento personal del propio aprendizaje. La experiencia del texto paralelo, supone que uno, en muchos casos, tenga que recuperar diez o doce años de no haber escrito. Pero supone algo más: el texto es un instrumento que llamamos subjetivo-objetivo. No nos interesa un material universitario típico, caracterizado a menudo por aquella expresión de Borges, “la triste lectura universitaria”. Podríamos agregar “la triste escritura universitaria”. No nos interesa ese tipo de texto. Porque el texto paralelo no es una obra científica, es una obra pedagógica. Y en pedagogía enseñamos ciencia, pero enseñamos también relación humana, enseñamos cultura, enseñamos construcciones de seres. La pedagogía no está volcada sólo a enseñar ciencia, está volcada al otro, a la interlocución.

Estábamos en aquel tiempo, finales de la década del 80, inmersos en la metáfora del libro, apostamos todo el intento de renovación pedagógica a la escritura. Argumentábamos entonces, y ello se mantiene todavía, que quien genera obra pedagógica está más capacitado, mejor preparado para promover y acompañar aprendizajes. Si se construye un texto como obra pedagógica se vive una construcción personal como educadora o educador.

No hemos renunciado para nada con muchos colegas de la región a la tarea de impulsar la elaboración de textos paralelos escritos, pero con los años me ha tocado expresar lo siguiente:

Hemos vivido demasiado tiempo procesos educativos sin construcción de obra pedagógica. Cuando la había se trataba en general de obra pedagógica escrita, ahora damos el paso a obra pedagógica en la construcción de un entorno virtual de aprendizaje, dentro de la cual figura sin duda la escritura pero a ella se suma un precioso, infinito, abanico de recursos virtuales. (Prieto Castillo, 2018)

Acerco más la lente. En un intercambio epistolar con Carlos Cortés proponía lo siguiente con respecto a la distancia entre las metáforas del libro y la interfaz digital:

Una se ha sostenido como cinco siglos, la otra lleva unos 30 años de presencia y ha cambiado en lo profundo las relaciones sociales en todos los ámbitos; una necesitaba al lector individual o al receptor dependiente de la pantalla, sin introducir gran cosa en ella, la otra exige acción, interacción, escritura digital; una requería grandes esfuerzos, de años, de alfabetización, la otra se ofrece como una avenida abierta a cualquiera que pueda manipular algunos comandos; una se sostenía por viejos ideales, la otra invita en primer lugar al juego y a la comunicación en toda su gratuidad… El libro nos ponía como horizonte el para qué educamos; las tecnologías nos colocan frente a un escenario en el cual aquellos ideales se sostienen, sin duda, pero las urgencias son mayores porque está en crisis la vida misma. [...] ¿No será, en términos un tanto hegelianos de tesis, antítesis y síntesis, que lo digital absorbe en su seno los viejos ideales utópicos nacidos al calor del libro y a la vez nos confronta, nos pone frente a escenarios que es preciso asumir y trabajar sin dejar todo lo anterior? Otra forma de decirlo: ¿no será que estamos en el momento de una gigantesca síntesis que nos compromete como educadores? (Prieto Castillo, 2014)

Siento que muchos pasos en dirección a esa síntesis figuran en este número de Chasqui; queda como tarea unificar una mirada completa del campo como lo hizo Raúl con su libro.

Continuemos con lo referido a obra pedagógica. Cuando iniciamos la experiencia guatemalteca con Francisco comprobamos en la práctica de profesoras y profesores universitarios una gran ausencia de producción de materiales para promover y acompañar aprendizajes. A unos 30 años de aquellos comienzos (las fechas no son para nada casuales…) pudimos impulsar en distintos contextos de educación de la región la elaboración de textos paralelos por parte de nuestros colegas docentes. La comprobación es ésta: quienes construyeron tales materiales, quienes elaboraron escritos en clave comunicacional, quienes hicieron un esfuerzo de interlocución y de interaprendizaje resultaron con más preparación para entrar a los infinitos territorios de lo digital (no incluyo aquí el ya lugar común de nativos e inmigrantes digitales, la cuestión es mucho más profunda, se trata de estar más preparado para promover y acompañar aprendizajes en y con dichos territorios).

Puedo decirlo así: no es fácil apropiarse del hipertexto para educar si no se ha producido alguna vez texto para educar.

O bien: dime qué hiciste como educadora o educador con la metáfora del libro y te diré qué harás con la metáfora digital.

O bien: ¿se puede pasar de una institución educativa que por décadas casi no ha construido obra pedagógica a su producción saltando directamente a la metáfora digital?

De alguna manera anticipábamos esto con nuestro querido y recordado Juan Díaz Bordenave y Raúl Fuentes Navarro en un texto que elaboramos en San José de Costa Rica en 1990 (las fechas continúan no siendo casuales) (Díaz, Fuentes & Prieto Castillo, 1990).

Hacemos nuestra la postura que considera al estudiante como sujeto del aprendizaje, pero no en términos individuales sino en relación con los otros, esto es, con el profesor, con sus compañeros y con la comunidad. El aprendizaje es siempre un interaprendizaje (Simón Rodríguez). Entendemos, por tanto, la práctica educativa como comunicación y reconocemos que el conocimiento se constituye comunicativamente.

Desde este punto de vista, lo que define el núcleo de identidad profesional del comunicador es precisamente un conjunto de operaciones comunicacionales que son también las que actúan en las intervenciones educativas de donde surge el aprendizaje. Esto significa que sólo podemos hacernos comunicadores comunicándonos y que la labor docente consiste en intervenir comunicativamente sobre el aprendizaje de los estudiantes.

En esa tarea de intervenir comunicativamente en la promoción y el acompañamiento del aprendizaje entra de lleno la obra pedagógica que por aquellos tiempos era escrita y se centraba en el texto paralelo; en nuestras propuestas de entonces, y ahora, sin dejarla perdida en el pasado en tal forma de construirse como educadora y educador, pasa a concretarse en el trabajo en entornos virtuales de aprendizaje.

Elogio del protagonismo

Nadie discute a esta altura de un siglo de frenéticas transformaciones la necesidad de volcar todos los esfuerzos de la labor educativa a impulsar el protagonismo de las y los estudiantes en el desarrollo de su propio aprendizaje. Los llamados a abandonar una práctica docente centrada en la figura de quienes asumen la tarea de educar se vienen multiplicando desde los albores de la escuela nueva hasta nuestros días. Dejada atrás esa posición dominante se abren alternativas a la planificación de procesos, a la facilitación, a la construcción de ambientes propicios para impulsar la acción de las y los aprendices, a la orientación, al diseño de syllabus, de rúbricas, entre tantas otras alternativas ninguna de las cuales pretendemos descalificar.

La duda que necesitamos plantear dice así: ¿no deberíamos pensar en un protagonismo comunicacional en el trabajo docente que fue poco desarrollado en tiempos de la educación tradicional y que ahora corre el riesgo de debilitarse aún más?

Mucho para dialogar sobre ello. En la búsqueda de la práctica de las y los estudiantes para impulsar su aprendizaje pasa a primer plano ese protagonismo comunicacional, esperamos de ellos que construyan su palabra, que participen en los foros, que produzcan utilizando herramientas virtuales, que nos deslumbren con imágenes y sonidos, que se liberen de viejas ataduras y desplieguen las alas de la creatividad… ¿Alguien puede atreverse a estar en contra de tales caminos?

Pero…, ¿y quienes educamos?, ¿y nuestra expresión?, ¿y nuestra posibilidad de goce con la palabra y la imagen?, ¿y nuestra construcción comunicacional? Reitero: “Abandonada esa posición dominante se abren alternativas a la planificación de procesos, a la facilitación, a la construcción de ambientes propicios para impulsar la acción de las y los aprendices, a la orientación, al diseño de syllabus, de rúbricas, entre tantas otras alternativas ninguna de las cuales pretendemos descalificar”. Insisto en estas últimas palabras. Pero en esa tarea de planificar, diseñar, orientar, se corre el riesgo de quedarse en no pocas marañas burocráticas en las cuales se va perdiendo todo lo que posibilita la creación de obra pedagógica.

Retomo un punto trabajado en hace unos años: “principio de calidad comunicacional”:

Hablo de calidad para aludir a algo comunicacionalmente bien hecho, bello, de hermosa estructura interna, con capacidad de conmoverte, con un ordenamiento, con una secuencia de ideas, como si nos acercáramos a una obra literaria. La calidad comunicacional es un deber de todos quienes nos dedicamos a educar a través del mundo virtual. (Prieto Castillo, 2018)

En la línea de lo que planteábamos con Francisco, con Juan, con Raúl, nos cabe hablar del derecho a comunicarnos con la alegría de hacerlo y el deber de dicha práctica para embellecer, poetizar, profundizar con el juego de los signos nuestra tarea de promover y acompañar aprendizajes.

Caminos de la educomunicación

¿Por dónde avanzar con la síntesis a la que aludimos antes? Ella no es posible sin reunir el pasado y el presente para continuar construyendo un campo cargado de futuro.

Una larga tradición en las relaciones comunicación educación se fue entretejiendo en nuestro campo para abrirse a lo que se nombra como educomunicación. Traigo palabras de un diálogo que mantuve con uno de sus gestores, mi querido amigo Roberto Aparici.

Pues bien, Roberto, estamos entre quienes hemos seguido haciendo lo mismo por décadas. ¿Acaso no nos preguntábamos a fines de los años 1960 por la presencia del autoritarismo en las relaciones educativas? ¿No nos escandalizaba la palabra concentrada en un poderoso polo emisor, en tanto que miles de miles de voces apenas si podían estallar un poco en los recreos o fuera de la escuela? ¿No insistíamos hasta la afonía en la necesidad de ir más allá de la seductora superficie de los mensajes, para nadar con los ojos bien abiertos en sus profundidades? ¿No escribíamos hasta en las paredes que un aprendizaje alcanza el mayor logro cuando alguien es capaz de comunicar lo aprendido? ¿No reclamábamos educadores con capacidad de generar obra propia, a través de cualquier medio, porque quien construye mediante su lenguaje está mejor preparado para enseñar? ¿No nos quejábamos del encierro de la escuela y de los claustros universitarios, en una cadena de descontextualizaciones que llevaba a confundir la aldea institucional con el mundo? ¿No soñábamos con la democratización de la palabra, en el sentido de compartida y dicha por todos con la mayor libertad, como la base de la democratización de la sociedad? ¿No predicábamos sin tregua el valor de la belleza expresiva en el terreno de la educación, camino maravilloso para contrarrestar de alguna manera los fuegos de artificio de la cultura mediática? Eso era para nosotros, y sigue siéndolo con la fuerza de las estrellas, la comunicación educativa. Lo demás, todo lo demás (parafraseo aquí a mi querido Simón Rodríguez) son medios de comunicación. Ningún intento de despreciarlos, por supuesto, pero lo primero es primero. (Prieto Castillo, 2003)

Nuestro campo no se agota en caminos de la ciencia, se trata de un espacio en el que confluyen y se entrelazan desde y para siempre las tareas de investigación y de educación, obra científica, sin duda, pero también obra pedagógica.

Volvamos a las palabras de Carlos Fuentes incluidas por Raúl al comienzo de su libro: “Y no debemos separar lo que somos capaces de imaginar de lo que somos capaces de recordar”.

Referencias bibliográficas

Beltrán, L. R., Herrera, K., Pinto, E. & Torrico, E. (2008). La comunicación antes de Colón. Tipos y formas en Mesoamérica y los Andes. Centro Interdisciplinario Boliviano de Estudios de la Comunicación (CIBEC). La Paz, Bolivia: Servicios Gráficos Alba.
Díaz B, J., Fuentes N, R. & Prieto Castillo, D. (1990). Formación de comunicadores, de la enseñanza al aprendizaje. San José de Costa Rica- ITESO.
Fuentes-Navarro, R. (1991). Un campo cargado de futuro. El estudio de la comunicación en América Latina. México: FELAFACS.
Movimiento los Sin Techo (2007). El derecho de los pobres a la información y la educación. Santa Fe: Ed. Los Sin Techo.
Prieto Castillo, D. (1981). Comunicación y percepción en las migraciones. Madrid: Serval-Unesco.
______________. (2003). Presencia de la comunicación educativa. Carta a Roberto Aparici. Mendoza, julio de 2003.
______________. (2014). Intercambio epistolar con Carlos Cortés. Mendoza, 3 de noviembre de 2014.
______________. (2018). Cartas a colegas de la Facultad de Filosofía y Letras. Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo.
Prieto Castillo, D. & van de Pol, P. (2006). E-learning, comunicación y educación. El diálogo continúa en el ciberespacio. Bogotá: RNTC.

Notas al pie

1En el año 2006 con un grupo de seres queridos participamos en un encuentro organizado por el Movimiento los Sin Techo de Santa Fe, los menciono con toda la emoción del recuerdo: Luis Ramiro Beltrán, Juan Díaz Bordenave, Frank Gerace, Francisco Gutiérrez Pérez, Alfonso Gumucio Dagrón, Washington Uranga. De esa preciosa experiencia nació un libro con narraciones de integrantes de la organización y entrevistas a mi cargo a cada uno de los amigos. Movimiento los Sin Techo (2007). El derecho de los pobres a la información y la educación, Ed. Los Sin Techo, Santa Fe.

 

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