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Editorial

CIESPAL en sus 60 años. Un legado de la comunicación a las democracias y la vida de los pueblos en América Latina y el Caribe


Gissela DÁVILA COBO
Directora General de Ciespal / gdavila@ciespal.org

Los 60 años de CIESPAL nos permiten aprender del camino recorrido y las formas de su perspectiva, que nos acerca entre esa línea ondulante y firme que traza las formas de sus orígenes y proyecciones al futuro, con el mismo ímpetu y necesidad por pensarnos, sentirnos y construirnos desde nuestra región. Integrar formas de hacer y reflexionar para avanzar desde un pensamiento crítico que se constituyó en la fuerza y legitimidad para decirle al mundo que desde México hasta Chile tenemos una forma propia y particular de comunicar.

Dentro de esta construcción histórica, CIESPAL, nace con el objetivo de formar y perfeccionar a profesores de periodismo y para la enseñanza de las ciencias de lo que entonces se enmarcaba como “la información”. Para ello se generó un proceso de formación que incluía talleres, cursos y seminarios con participantes de toda América Latina y el Caribe, con el apoyo de la OEA y UNESCO. Su primera sede se ubicaría en una pequeña oficina en el primer piso de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central de Quito, miembro fundacional desde entonces.

En esta prístina época, CIESPAL ejecuta las primeras investigaciones en comunicación que se realizarían en el continente. Además, diseña las mallas curriculares para la carrera de periodismo que serían acogidas por 75 universidades en la región, lo que evidencia su impacto en la configuración del campo periodístico y su profesionalización.
A mediados de los años 70, CIESPAL da un giro y se incorpora a la discusión y aportes para la construcción de un nuevo orden mundial de la información y comunicación, pero enfatizando una visión propia del pensamiento latinoamericano.

En la década de los 80, crea un moderno centro de formación para profesores y productores radiofónicos, junto con Radio Nedertland de Holanda, un aprendizaje que duraría más de diez años. CIESPAL formaría a más de mil becarios que recibieron su formación con la participación de los más destacados maestros a nivel internacional, entre los que se cuentan: Mario Kaplun, Daniel Prieto Castillo. Hoy los becarios recuerdan con afecto y agradecimiento esta posibilidad, pues según sus propias palabras, les cambió la vida y contribuyó para generar procesos de reflexión más profundos sobre el rol de la comunicación. Pero, sobre todo, cambió la manera de hacer radio en América Latina y ponerla al servicio de la comunidad.

A inicios de los años 90 se crea el Centro de Capacitación para Televisión, con el apoyo de la Fundación Fredric Eberth y el Gobierno Alemán. En esta década, se desarrollan procesos de capacitación especializados para productores y que incluyó experiencias muy ricas en las televisoras de diferentes países.

Asimismo, el resultado del trabajo previo desde los 80 acercó a CIESPAL a la comunicación popular, cuyo principal hito estuvo en el Festival de Radio Apasionados y Televisionarios, en 1995, que convocó a casi mil comunicadores comunitarios de todo el continente.

Más adelante, en los albores del siglo XXI, CIESPAL mantendría la línea de capacitación, constitutiva de su carácter misional y de servicio a la comunidad, contando con seminarios financiados por OEA y el Gobierno Norteamericano para debatir sobre la libertad de expresión en la región.

Desde allí se retoma otro de sus pilares, en la reivindicación del derecho a la comunicación, con numerosos intentos por conseguir marcos legales de la región que pluralizarán el espectro radioeléctrico.

Por otra parte, se trabaja en ejes de investigación que apuntan a la comprensión de la comunicación en una época de cambio y de retos tecnológicos. Así mismo, su propuesta editorial recupera la promoción del pensamiento crítico comunicacional desde Chasqui, Revista Latinoamericana de Comunicación.

Este dinamismo de nuestro centro, no se ha detenido, y se ha plasmado en seminarios, cursos, espacios de reflexión, investigaciones, producciones multi y transmedia, publicaciones que han sido una constante en un CIESPAL, que hoy por hoy, es referente de la comunicación para la región. Estamos orgullosos de tener en América Latina uno de los tres centros únicos en el mundo, que nacieron de la mano de UNESCO en la década de los 60 del anterior siglo, para trabajar por la comunicación, su democratización y la formación de periodistas. Los otros dos centros se encuentran: uno en Nairobi – África y otro en Estrasburgo - Francia.

No podemos olvidar que en estos 60 años el contexto político, económico y social de la región y el mundo han ido cambiando, enfrentándonos nuevos retos, ante los cuales CIESPAL ha tenido que ir adaptando sus estrategias y formas de trabajo para no perder el horizonte en la construcción de una comunicación incluyente. Haciendo un balance general, sus objetivos se han logrado, con altos y bajos de los que la historia es testigo.

La producción de CIESPAL en estos 60 años es abundante y no podríamos con esta breve intervención, describir el ingente trabajo y la riqueza y profundidad generada, pero lo que sí podemos asegurar es que su influencia e incidencia en la comunicación han marcado la vida de quienes hemos estudiado y ejercido el periodismo y, además, hemos luchado por la democratización de la comunicación.

Ahora bien, las formas de comunicar, informar y de difundir noticias cambiaron; hoy el mundo se mueve a ritmos vertiginosos, lo que hace que recibamos cientos de mensajes a través de redes sociales, que en otro tiempo habría sido inimagible, lo que genera la sensación de estar informados, al día con lo que sucede. Pero ¿Será que leyendo titulares podemos decir que realmente estamos informados? O peor aún ¿Realizamos análisis y emitir criterios sobre acontecimientos de los que no conocemos su contexto? La UNESCO afirma por esto que estamos infoxicados y. ciertamente, así es.

Por ello se hace urgente que CIESPAL trabaje en las formas de comunicar e informar, con comunicadores y periodistas y que giren su mirada a los consumidores de medios, es decir, a la sociedad en general. Tenemos que aprehender nuevas formas de consumo, de acceso a la información e, incluso, ser capaces de reconocer las noticias falsas o fake news, que lamentablemente son las que más rápido se difunden y pueden llegar a causar conflictos de los que nadie se hace responsable.

En este contexto, es imperativo abrir, enriquecer y profundizar los espacios de investigación, análisis y reflexión comunicacional que permitan contar con nuevas preguntas y poner en duda las respuestas que hasta ahora hemos dado por ciertas. Debemos crear metodologías basadas en la mayéutica para, desde allí, recuperar evocar y generar el sentido de la comunicación, cercana, transformadora, organizativa y facilitadora de la construcción de comunidad; amplificando y dando valor a lo local, a lo propio y cercano, para luego interrelacionarnos con el mundo desde esta identidad y carácter propias.

Esta “tradición dinámica” en la que aprendemos del pasado y dilucidamos al futuro, y, recalco, es este el camino que estamos recorriendo, basados en las categorías imponderables de la comunicación como un derecho y siguiendo las enseñanzas de los maestros y maestras, que en una especie de mosaico, detallan matices, formas, perspectivas y riquezas, fundamentales para el pensamiento comunicacional latinoamericano en sus intersticios y puntos de encuentro con las ciencias sociales de la región.

Así, Mattelart y Pasquali, quienes demostraron empíricamente la dominación cultural y la necesidad de una producción mediática y de promocionar un saber propio, una comunicación y episteme propias; fortalecidos en los postulados de Luis Ramiro Beltrán, sabemos que la base de la comunicación está en un sujeto histórico, que nos interpela y que constituye lo popular, y que se refleja en lo comunitario, en lo local, este el cable a tierra, que nos reafirma frente a lo global y universal; señalándonos el derrotero para no reproducir los mismos patrones de opresión, como lo sentenció Paulo Freire.

La comunicación es la base para que la sociedad se construya, se entienda y se fortalezca, por ello Jesús Martín Barbero la pensaba como un ejercicio de “mediaciones” en la construcción del Sensorium que determina la sensibilidad regional; proyectarnos al futuro requiere volver a pensar las formas en que actualmente hacemos el oficio, atravesadas por los avances tecnológicos. Por esto es menester seguir la senda que recorrió el maestro Marques de Mello al diseñar y pensar en mallas curriculares que permitan responder a la sociedad y construir una dinámica de cambio.

Son muchos los aprendizajes que permiten este continuum de CIESPAL, asentados en el pilar de la participación activa y crítica de la ciudadanía, incluyendo actores que han sido invisibilizados por la mayoría de estudios y medios de comunicación, entre los que contamos: mujeres, pueblos y nacionalidades, adultos mayores, niños, niñas y adolescentes, jóvenes, personas con capacidades diferentes, glbti, migrantes, entre otros. Ponemos especial atención a otro tipo de exclusiones que reproducen las brechas y tienen que ver con procesos de capacitación que garanticen la inclusión y apropiación de las tecnologías para universalizar la comunicación y la educación. Por otra parte, trabajamos en la construcción de una agenda comunicacional para el bien común, pensando en el ambiente y el consumo responsable, en el derecho a decidir individualmente pensándonos como colectivo constitutivo de ese nosotros que da soporte a la persona y le permite ser, decir, actuar y expandir su propio ser junto a los demás.

En estos 60 años CIESPAL generó propuestas e incidió desde la construcción de una teoría crítica de la comunicación, dando respuestas al momento que se vivía. Hoy reafirmamos y reconocemos esa responsabilidad, para actualizar sus contenidos de tal manera que su vigencia se mantenga frente a los cambios políticos, sociales, culturales y ambientales que vive nuestro continente y el mundo.

Este es un reto que lo alcanzaremos trabajando en red, tejiéndonos, entrelanzando esas fortalezas y luchas que tenemos. Vamos a aunar cada aporte, cada iniciativa de quienes creemos en una forma diferente de comunicar y, sobre todo, de comunicar para el bien común y desde ahí mantener vigente la teoría crítica de la comunicación que nos representa, que nos refleja y proyecta como latinoamericanos.

El aporte para construir una comunicación incluyente, democrática y plural, desde CIESPAL se enmarca, en síntesis, en las siguientes líneas de trabajo:

  • Apoyar en la construcción de mallas curriculares para formar nuevas generaciones críticas y capaces de deponer el individualismo por el bien común. Generar espacios reflexivos que aporten a la construcción creativa de proyectos de comunicación socialmente responsables. Uno de los principales retos es fundar un Instituto Técnico Superior de Comunicación Comunitaria y Pública en asociación con la Coordinadora de Medios Comunitarios del Ecuador – CORAPE, con proyección nacional y regional.
  • Promover la articulación de estudiantes desde las prácticas preprofesionales y la vinculación con la comunidad como espacios de aprendizaje de lo público y comunitario fundamentalmente. Para ello impulsamos el intercambio de líneas de investigación comunes a través de nuestra Escuela de Grado y Posgrados, que permiten realizar estancias dirigidas.
  • Constituirnos como centro de capacitación continua donde se toman en cuenta las propias destrezas y habilidades de los participantes, para especializar y mejorar el trabajo diario de comunicadores y periodistas.
  • Apostar por formatos comunicacionales propios, en donde se incluya la tecnología y la comunicación de proximidad en medios de comunicación. Para ello trabajamos en la realización de producciones transmedia con narrativas propias.

Finalmente, quiero agradecer a los autores que han enviado sus aportes y que hacen de este un número muy especial. Gracias a su interés contamos con una representación del mayor nivel, en la que se combinan grandes nombres de comunicólogos reconocidos de la región quienes junto a investigadores que luego del proceso académico de revisión han dado la forma final a esta convocatoria. Confiamos que este diálogo rico y múltiple se siga dando, en el cual participan pensadores de Argentina, Colombia, Cuba, Brasil, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Irlanda, México, Perú y Uruguay. De igual manera, una nota de agradecimiento al profesor Daniel Prieto Castillo por adelantar su trabajo como coordinador del Monográfico y su seguimiento y preocupación para contar con los distintos artículos.

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