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La radio comunitaria indígena: alternativa para la descolonización, la interculturalidad y la construcción del bien común a través del sonido emanado del territorio


Indigenous community radio: alternative to decolonization, interculturality and the construction of the common good through the sound emanating from the territory

Rádio da comunidade indígena: alternativa à descolonização, à interculturalidade e à construção do bem comum através do som emanando do território

Graciela MARTÍNEZ MATÍAS
Profesora investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y catedrática en el Programa de Posgrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM
chelamar16@gmail.com

Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación
N.º 140, abril - julio 2019 (Sección Tribuna, pp. 31-94)
ISSN 1390-1079 / e-ISSN 1390-924X
Ecuador: CIESPAL

 

Resumen

Los relatos de la radio comunitaria-indígena basados en las experiencias locales y en la cultura popular, son productos semánticos únicos en un ecosistema mediático globalizado que todo lo devora. A diferencia de la radio pública y comercial, la comunitaria transmite narrativas empáticas con la audiencia; le habla directamente al escucha que se encuentra detrás del aparato receptor decodificando el mensaje; un mensaje que forma parte de su vida cotidiana y les pertenece a ambos. Este trabajo tiene como objetivo visibilizar como a través de las narrativas emanadas de la experiencia territorial y de los diálogos horizontales producidos por la radio comunitaria-indígena, es factible sentar las bases de la interculturalidad y descolonización de mentes y acciones. La radio debe ser valorada como un instrumento de uso social que pone en común los saberes y valores de la comunidad, entre ellos: el sonido. El uso social, político, económico y cultural de las sonoridades locales puestas al servicio de las historias radiales, otorga la posibilidad de crear una identidad única a la emisora comunitaria, y ser paradigma de la comunicación radiofónica en este Siglo XXI. La descolonialidad de Boaventura de Sousa Santos, la cultura popular de Gilberto Giménez, y la interculturalidad vista por Francois Houtart, son las categorías teóricas eje de este trabajo.

Abstract

The stories of community-indigenous radio based on local experiences and popular culture are semantic products unique in a globalized media ecosystem that devours everything. Unlike public and commercial radio, community broadcastems empathetic narratives with the audience; speaks directly to the listener behind the receiving device by decoding the message; a message that is part of their daily lives and belongs to both of them. This work aims to make it aware as through the narratives emanating from the territorial experience and the horizontal dialogues produced by communityindigenous radio, it is feasible to lay the foundations of interculturality and decolonization of minds and actions. Radio should be valued as an instrument of social use that puts community knowledge and values in common, including: sound. The social, political, economic and cultural use of local sonorities put at the service of radio histories, gives the possibility of creating a unique identity to the community broadcaster, and being a paradigm of radio communication in this 21st century. The decoloniality of Boaventura de Sousa Santos, the popular culture of Gilberto Giménez, and the interculturality seen by Francois Houtart, are the theoretical categories axis of this work.

Keywords: community-indigenous radio, decoloniality, interculturality and popular culture and sound

Resumo

As histórias de rádio comunidade-indígenas baseadas em experiências locais e cultura popular são produtos semânticos únicos em um ecossistema de mídia globalizado que devora tudo. Ao contrário do rádio público e comercial, la rádio comunidade difunde narrativas empáticas com o público; fala diretamente para o ouvinte por trás do dispositivo receptor, decodificando a mensagem; uma mensagem que faz parte de suas vidas diárias e pertence a ambos. Este trabalho tem como objetivo conscientizar-se como através das narrativas emanando da experiência territorial e dos diálogos horizontais produzidos pela rádio comunidade-indígena, é viável estabelecer os fundamentos da interculturalidade e da descolonização da mentes e ações. A rádio deve ser valorizada como um instrumento de uso social que coloca o conhecimento e os valores comunitários em comum, incluindo: som. O uso social, político, econômico e cultural das sonoridades locais colocadas ao serviço das histórias de rádio, dá a possibilidade de criar uma identidade única para a emissora comunitária, e ser um paradigma de comunicação de rádio neste século XXI. A descolonialidade de Boaventura de Sousa Santos, a cultura popular de Gilberto Giménez, e a interculturalidade vista por Francois Hourtart, são o eixo teórico das categorias deste trabalho.

Palavras-chave: rádio comunidade indígena, descolonialidade, interculturalidade e cultura popular e

1. Introducción

¿Por qué es tan importante la radio comunitaria en esta era posindustrial marcada por el uso de la máquina, del yo, de la exaltación de la tecnología? En estos tiempos de exacerbación de la polaridad entre sectores sociales, económicos y políticos en distintas partes del orbe, basta ver a Brasil, Italia, Estados Unidos y, Grecia, donde la ultraderecha intenta gobernar “correctamente” a costa de sacrificar los derechos humanos.

En este avanzado Siglo XXI en que velocidad es virtud, y andar con paso lerdo es mal visto; en que la mirada de los millones de humanos se deposita en el aparato celular para ver de manera reiterativa decenas de imágenes, antes de alzar el rostro y mirar a la persona que está a lado; en que reflexionar y analizar son verbos en extinción, en ese territorio se encuentran las radios comunitarias-indígenas que parecen vivir un renacimiento en América Latina, Europa y África. En los tiempos de la selfie y las ciudades globales1 , la radio de uso social vive con nuevos bríos:

La selfie es el primer producto visual de la nueva cultura juvenil, global, urbana. Las ciudades globales, donde se habla de globos, aeronaves, satélites y en la actualidad drones. La ciudad global se ha vuelto indómita, el escenario es la agitación permanente. La mayor parte de los jóvenes urbanitas utilizan sus conexiones para la reivindicar nuevas formas de representarse a sí mismos en los medios sociales que están transformando el significado de la política, desde las revueltas urbanas en el mundo en vías de desarrollo, como las del Cairo”. (Mirzoeff, Nicholas, 2016)

¿Qué actores influyen para que cientos de personas y asociaciones de la sociedad civil deseen gestionar una radio de uso social? Estos cuestionamientos se realizan desde un México regido por un nuevo marco regulatorio,2 que por vez primera reconoce como figura jurídica a las radios comunitarias perseguidas por más de cinco décadas por el Estado Mexicano, pero que aún tiene vacíos y deudas con los pueblos y ciudadanos excluidos de otros medios de comunicación.

El objetivo del presente artículo es visibilizar, a través de la cultura popular del investigador uruguayo radicado en México, Gilberto Giménez, de los estudios de la decolonialidad del escritor portugués Boaventura de Sousa Santos, y el concepto de interculturalidad del filósofo belga, Francois Houtart, la importancia de las emisoras comunitarias como productoras de narrativas basadas en las culturas locales que escapan a la globalización, capaces de establecer una comunicación horizontal y empática con las audiencias. Audiencias que en este modelo radiofónico son emisores y receptores con una característica distinta: la escucha.

Escuchar es una acción netamente cultural desarrollada gracias a la multiplicidad de sonidos, voces, palabras y músicas emanadas del territorio. Estas características enunciadas, hacen de la radio comunitaria una alternativa en la construcción de relatos diferenciados de los medios hegemónicos. En un futuro cercano, la radio comunitaria indígena se convertirá en un paradigma para otros medios de comunicación, en virtud del discurso original que construye.

2. La colonización de los medios

El ecosistema de los medios de comunicación en América Latina reproduce el esquema colonizado de las sociedades donde la epistemología del conocimiento se deposita en un grupo. El poder y saber está en los medios comerciales privilegiados por los gobiernos desde su llegada, en el caso mexicano en 1921, fecha de la primera emisión de la radio en el mencionado país.

Los medios comerciales pertenecen a un sistema hegemónico, en tanto los de uso social3 se ubican en la subalternidad. Es la historia de este país, privilegiar a los concesionarios comerciales. Para explicar teóricamente este fenómeno, se retoma al sociólogo alemán, Norbert Elías, quien escribe de dos segmentos de la población aún vigentes en estos tiempos, establecidos y marginados: “en la pequeña comunidad de Winston Parva era posible encontrar como en miniatura un tema humano universal. Es posible observar, una y otra vez, cómo los grupos que en términos de poder son más fuertes que otros grupos interdependientes que se consideran a sí mismos mejores que otros en términos de humanidad” (Elías, 2015:292). En palabras de la descolonialidad es posible expresar la exclusión de saberes, experiencias y descalificación de las cosmovisiones de un grupo poderoso hacia otro.

En los medios de comunicación las conductas sistémicas se reproducen automáticamente, frente a este esquema se apela al diálogo horizontal y no vertical prevalecido por años.

“Aquí común y horizontalidad se proponen como características de una misma acción, la de la comunicación, precisamente, ¿pero cómo transformarla democráticamente? Cabe de nuevo un poco de “optimismo de la razón” si recordamos cómo estos discursos sobre horizontalidad y comunicación han sido llevado al debate público por la acción de los movimientos sociales. No se trata solo de insistir en que los movimientos sociales siempre se estructuran sobre el terreno de la comunicación y que de ella deriva la potencia de su impacto en la sociedad. La comunicación es al mismo tiempo materia y forma de los movimientos sociales: materia porque ellos son por esencia intensivamente comunicativos y forma porque también son extensivamente comunicacionales, es decir, se forman y se afirman con la comunicación (Negri, 2018:17).

En este territorio se ubica la epistemología del sur, planteada por Boaventura de Sousa Santos que tiene entre sus pretensiones está dialogar de forma horizontal con otras formas de conocimientos.

La historia documenta que los saberes de los medios comerciales y de servicio público han sido colocados sobre los comunitarios. Ese es el reclamo social y de quien escribe, por soslayar los conocimientos de las vidas, experiencias, músicas locales. Ante eso se propone regresar a la historia crítica, esto es, narrar la memoria de lo que ha sido la radio comunitaria-indígena a través de las historias de vida, biografía y acciones de la cotidianidad.

2. Historia crítica

La historia crítica, relata Carlos Aguirre Rojas, historiador mexicano, se concibe como una herramienta intelectual de las luchas y movimientos sociales de los grupos, las clases y los grupos subalternos de la sociedad capitalista (Aguirre Rojas, 2013). Las historias oficiales son escritas por los vencedores y se soslaya la participación de las clases subalternas, así como sus diferentes luchas contra el sistema capitalista4 . “Es una lucha de la memoria contra el olvido, un intento por recuperar y por mantener viva la memoria de su propia historia, la memoria de sus luchas y reclamos, tanto como la reivindicación de sus distintos pasados, de esos “pasados vencidos”, y en su conjunto constituyen el espesor fundamental y la trama esencial de la verdadera historia” (Aguirre Rojas, 2013:22).

Ese pasado olvidado lo padecen los territorios indígenas y populares de América Latina, vistos como objetos antes que sujetos, como personas estáticas incapaces de decidir y producir. Se elimina su reflexión epistemológica o contexto cultural del conocimiento del sur como enuncia De Sousa Santos, (2019: 20) así como su rebeldía y enojo. Pocos hablan de sus acciones de resistencia para mantener viva la tradición, identidad y formas culturales, además de su apuesta de vida comunal para el desarrollo de la región. El silencio colonial aún predomina, se silencian los saberes de las poblaciones indígenas y urbanas populares.

Las acciones de las masas de campesinos, obreros, estudiantes, empleados, comerciantes, , migrantes y en general ciudadanos comunes y corrientes, son memoria, y de esa historia olvidada es de la que hay qué hablar; de recuperar ese pasado construido a través de luchas, insurrecciones, revoluciones sociales, resistencias prolongadas y continuas que nos permiten enunciar estas palabras hoy en día (Aguirre Rojas, 2013).

Marc Bloch, Fernand Brudel y Lucien Fevbre, fundadores de la Escuela de los Anales de Francia (1929) al igual que Carlo Guinzburg5 de Italia, pertenecen a esta corriente de la historia crítica que en México impulsa Rojas Aguirre, quien de manera reiterada ha dicho;

Urge reescribir toda la historia incorporando de manera orgánica y sistemática dentro de su trama, a todos esos grupos y clases subalternas, que son los indígenas y las mujeres, los obreros, los campesinos y las distintas etnias, aunque a veces muy amplias esas minorías sociales de estudiantes, y los prisioneros, y los perseguidos políticos, en general los distintos grupos étnicos, recuperando el conjunto de sus acciones, intervenciones luchas y resistencias específicas (Aguirre Rojas, 2013: 23).

A esta historia crítica hay que regresar para entender la necesidad del dueño de la panadería de Amecameca de narrar la historia del pueblo a las nuevas generaciones a partir de música, pregones y cánticos (Radio La Voladora); o el coraje de la mujer violentada por su marido y la familia de éste (Radio Nanhdía), o el migrante que desea le orienten para obtener sus papeles y transitar libremente por un territorio donde el gobierno desconoce el derecho a migrar como derecho humano (Radio interculturale).

Cada programa de una emisora nace de una necesidad. ¿Quién retoma esto en sus libros? ¿Quién incorpora en sus tesis académicas esas emociones como fundamento del significado de la radio comunitaria-indígena?

3. La historia de la radio se construye por fechas y sucesos

En México, como otras experiencias radiales de carácter comunitario a nivel mundial, han sido marcadas por sucesos contundentes. Radio Jen Poj ubicada en Santa María Tlahuitoltepec, en la sierra mixe de Oaxaca, transmitió de manera permanente la masacre contra los maestros de Nochixtlan el 19 de junio de 2016. Los locutores, periodistas y pobladores hicieron del micrófono el instrumento para informar y denunciar los asesinatos a integrantes del magisterio. Si no hubiera sido por Jen Poj y Radio Nahdía poca gente se hubiera enterado de este atentado. Otro ejemplo es La Voladora, radio dirigida por Verónica Galicia, convertida en el altavoz para avisar a los pobladores de Amecameca y regiones cercanas sobre las detonaciones del volcán Popocatépelt para estar alertas en caso de deslaves.

La radio comunitaria al contar con pocos o nulos recursos tiene que encontrar la manera de subsistir. ¿Cómo sobreviven las estaciones? Estas experiencias son parte de la historia de la radio comunitaria. Rafael Murúa Manríquez6 , director de Radio Kashana, 93.3 tú radio de verdad de Santa Rosalía en Baja California, comparte su testimonio7 :

“La asociación: Ondas en la playa, integrado por diez personas pagaron el equipo técnico apoyados con la venta de publicidad por internet. Los trámites los realizaron con la ayuda de la AMARC México.

La obtención de recursos financieros para la producción de los programas y la manutención de la emisora los obtienen por la transmisión de mensajes de comercios locales, grupos deportivos y sindicatos que encuentran en ésta, un espacio para dar a conocer su producto, oficio o actividad. Ellos son, Minisuper Delia, Escuela de Basket Ball de Estados Unidos, Sindicato de Mineros (Minera coreana), Sindicato de Trabajadores, Planet Pizza, Spot Bar, la fundación: Hagamos más con Santa Rosalía, un taller mecánico y la librería (la única que hay en el pueblo). Lo que reciben son cantidades menores de mil pesos8 . Aún no obtienen el apoyo del 1% dispuesto en el artículo 89 de la LFTR. Se espera que en este año sea posible”. (Murúa, 2018).

Rafael también platica del vínculo social de la radio con la comunidad:

Radio Kashana busca el bienestar de la sociedad a la que se dirige. Los jóvenes que antes se dedicaban a vender metanfetaminas (muchos de ellos fueron asesinados por el narco), se integraron al equipo de trabajo, pintan el logotipo de la radio local. Otros habitantes que saben que la radio les pertenece, regalan pintura, madera y muebles para el local. La comunidad prefiere ver a un joven en la radio que vendiendo droga. Antes de la entrega de la concesión, la población veía con recelo la emisora, ahora se tiene buena acogida. La concesión permite el uso social del medio. La radio es un espacio físico pero también radioeléctrico. Es un factor de cohesión y una alternativa de una vida mejor para los delincuentes. Ha habido una apropiación de la radio por parte de la comunidad: No existen radios locales, eso favorece a Radio Kashana. Es una alternativa musical. En los talleres automotrices nos sintonizan; también en los carros traen la emisora a todo volumen. La gente que lleva sus radios la escuchan y se saben las canciones. Antes no le ponían atención, ahora la comunidad sabe de su existencia. No creen que sea posible tener una radio en Santa Rosalía. Les gusta y la escucha”. (Murúa, 2018).

Estas expresiones y vivencias son parte de las micro historias necesarias para construir la memoria de las radio comunitarias en este país. En razón de los testimonios enunciados es posible decir que a la radio comunitaria no se le puede enmarcar en un corset semántico, las expresiones, necesidades, vínculos con la comunidad y la programación son tan diversas que quien esto escribe renuncia a meterlas en una sola categoría. La riqueza cultural, social y sonora de cada una de ellas obedece a una complejidad estructural, que bien se haría en dejar en libertad para que cada una le asignara un nombre, más allá del concepto de radio comunitaria.

En esta nomenclatura están las tradicionales radios mineras, indígenas y comunitarias, a las que se suman las radiobocinas en el barrio o colonia de la urbes, las de migración, interculturales, multiculturales, las del campo, de la frontera, insurgentes, y por supuesto las radios locas, y otras más. Lo importante es su reconocimiento como difusoras y preservadoras de las culturas populares, en particular de la indígena, invisibilizada por siglos.

4. La cultura en el proceso de transformación social

La cultura es un concepto tan complejo que para fines de este artículo se analiza desde dos miradas: la vertiente simbólica de Clifford Geertz y Gilberto Giménez, quienes la definen como una telaraña de significados compartidos e interiorizados por un grupo social en un contexto histórico determinado, y la ingeniería de la cultura de Gloria Gaitán, quien expone: “no hay transformación posible de un país o de un determinado conglomerado social, cualquiera que sea su actividad, si no se tiene en cuenta el cambio de cultura de los seres humanos que lo integran” (Gaitán, 2016: 12).

La dimensión cultural vista como parte sustantiva de la transformación social, dice Francois Houtart, adquiere nueva significación, se trata de descolonizar a las mentes: “esto significa edificar una nueva lectura de la realidad, elaborar una nueva ética, promover nuevas motivaciones de acción. Se trata de una labor de “concientización, según el concepto de Paulo Freire” (Houtart, 2016:8).

Desde esta perspectiva, entonces, la comunicación comunitaria indígena formaría parte del concepto de ingeniería cultural, al ser parte de un proceso de cambio en función de un proyecto popular opuesto a la lógica de un capitalismo centralizador. Al respecto, Gloria Gaitán establece:

La fuerza y dinamismo de esta transformación desaparecen cuando desdeñamos la modificación de la cultura que, para la ingeniería cultural, significa el repertorio de convicciones que rige la vida de un pueblo y no como sucede en otras ocasiones, otorgándoles el sentido de conocimientos indefinidos de carácter educativo o de exclusivas expresiones artísticas, literarias o folclóricas. Porque la cultura es la que ordena nuestro comportamiento, al establecer nuestra escala de valores y nuestra percepción del mundo que nos rodea, haciendo de ella el verdadero regente de nuestra vida, tanto en lo personal como colectivo” (Gaitán, Gloria, 2016:12).

En el concepto de cultura al que nos remite Gaitán es posible ubicar a la comunicación indígena y las prácticas que de ella emanan, donde la identidad juega un papel de primera importancia pues fortalece su rostro frente a la cultura de masas que desvirtúa y folcloriza su esencia.

5. Comunicación indígena

Hablar de comunicación y cultura remite a analizar los elementos de identidad compartidos por un grupo social, que cobran visibilidad en las comunidades indígenas y barrios urbanos. Al respecto, el investigador Gilberto Giménez señala: “La relación entre comunicación y cultura podemos encontrarla también al articular cultura e identidad, puesto que son inseparables “debido a que las identidades sólo pueden formarse a partir de las diferentes culturas y subculturas a las que se pertenece o en las que se participa (...), la cultura es fuente de identidad (Giménez en Cornejo, 2005, inédito). Por tanto, la comunicación es una serie de procesos sociales y simbólicos de apropiación, recreación y resignificación de los productos comunicativos. Empero, este proceso de comunicación comunitaria indígena, comenta el maestro Sócrates Vázquez, fundador de Radio Jen Poj en Santa María Tlahuitoltepec Oaxaca, va mucho más allá de las acepciones e instrumentos estudiados durante décadas.

Esta coyuntura histórica que se vive, exige volver la mirada a las filosofías emanadas del territorio de los pueblos de América Latina. Es momento de pensar en la tan anhelada epistemología del sur, y otorgar a los sueños, emociones, siembra, fiesta, tequio, la relación con la naturaleza, el grado de conocimiento. De esta manera, las acciones comunicativas de los sujetos en los quehaceres comunales, con la naturaleza y con lo onírico pueden conducir a la interculturalidad, no vista como utopía, sino como realidad cotidiana.

La interculturalidad no es un concepto, sino una ética. La interculturalidad no puede ser utilizada por la cultura dominante como una herramienta hegemónica. Significa, al contrario, el fin de la dominación, de una cultura occidental, futuro de una modernidad influida por la lógica de la mercancía y la aceptación del aporte de todos los saberes, las filosofías, las espiritualidades, es decir las culturas para la construcción de un nuevo paradigma post-capitalista, basado sobre la vida y no la muerte (Houtart, 2016, 10).

Esta reflexión sobre el cambio cultural para la transformación de la sociedad nos lleva a pensar que la comunicación indígena llena de simbolismos, experiencias y saberes soslayados durante siglos, plasmada en varios instrumentos, entre ellos la radiodifusión puede ser el nuevo paradigma de los años venideros.

Para profundizar en esta idea, se comparte el testimonio del doctor en Desarrollo Rural por la Universidad Autónoma Metropolitana, Sócrates Vázquez, investigador de la comunicación y la radio indígena, quien refiere lo siguiente:

“Hablar de la comunicación indígena comunitaria remite a pensar y entender la cosmovisión de los pueblos indígenas y sus comunidades. Su relación con el todo, principalmente con las formas de relacionarse con el entorno biótico y abiótico, es decir, con los seres naturales y espirituales.

Se puede decir que la comunicación indígena no es solo el hecho de hablar una lengua, sino entender y comprender las diferentes maneras de relacionarse con el territorio. Es así como podemos entender la importancia que tiene los territorios indígenas en la actualidad, porque no solo es la comunidad amenazada por los grandes proyectos extractivas, es una lucha contra todas las formas de vida, entre ellas la comunicación.

La comunicación indígena no está limitada a las formas e instrumentos de comunicación, sino que trata de posicionar y mostrar la integridad de la vida, para tener la sensibilidad de comunicarnos con los “otros”

En este sentido es posible expresar que los principales desafíos en el ámbito académico y en los medios de comunicación son los siguientes:

a. La compresión de lo que hoy se entiende por comunicación indígena;

b. mantener los espacios de la comunicación indígena para su desarrollo;

c. su reproducción en los medios de comunicación.

“Una de las formas más idóneas para lograrlo, y que en los últimos 15 años ha tenido un rápido crecimiento es la radio indígena, de su tránsito de la ilegalidad a ser propietario de una concesión de uso social adjudicada por el Estado Mexicano. En este sentido toca a la radio indígena, comprender, sentir las formas de comunicación que existen y se dan en los territorios, ser capaz de inventar nuevos formatos radiofónicos que permitan comprender estas otras formas de hacer comunicación. Otro de los desafíos que enfrentan es la violencia que se ejerce en el territorio, no solo por el despojo, sino porque atenta contra toda forma de vida, incluso, por los que hacen la radio”9

Lo expuesto por Houtart, Gaitán y Vázquez García nos llevan a enunciar que el trabajo comunal a partir de la comunicación indígena es una forma de descolonizar la educación y el pensamiento. Por tanto, la dualidad territoriocomunicación indígena son fundamento para la emanación de relatos que serán subidos a instrumentos de comunicación, en este caso, la radio comunitaria indígena, para el cumplimiento de este objetivo.

6. La radio comunitaria

El concepto de radio comunitaria es una categoría construida de manera arbitraria que intenta reflejar la proximidad y cercanía de hombres y mujeres pertenecientes a un territorio social y cultural que buscan construir sus propios medios que les permita ejercer su derecho a comunicar

El derecho a comunicar es una lucha añeja, a la par que el derecho a la información y libertad de expresión, todos derechos humanos, que sin embargo fueron y en algunos países aún son negados por los Estados.

En estos movimientos sociales se ubica la radio comunitaria indígena construida por asociaciones, pueblos y personas que no encuentran representadas sus necesidades culturales, sociales, políticas, lúdicas en medios de comunicación comerciales y de servicio público, y se ven obligados a construir sus emisoras de manera libre o bajo el amparo de las leyes de sus países, para la visibilización, expresión, difusión y deliberación de sus cosmovisiones, narrativas, pensamientos y exigencias.

La radio comunitaria se constituye como parte de la triada de modelos de comunicación (comercial, servicio público y comunitaria-indígena) para la construcción de la democracia. Este modelo de uso social, es representación real y simbólica de la resistencia; es también promotora de saberes emanados del territorio físico, simbólico y cultural, pero sobre todo, productora, difusora y constructora de relatos que dialogan de forma empática con las audiencias. Esas audiencias que se sienten y saben representadas en esas narrativas, próximas a sus relatos. Como señala el antropólogo italiano, Mauro Cerbino, “El planteamiento de una comunicación mediática comunitaria pretende apostar por una alternativa que contribuya a desvirtuar ese efecto, porque basa su fuerza en la copresencia de los cuerpos en relación con los entornos territoriales dotados de historia y acción social y política“ (Cerbino, 2018: 28). El reto, es repensar la comunicación como acción del común, remata Cerbino. Sobre todo si se entiende que los sistemas de reproducción de vida se reproducen en la radio. Entender el significado y alcance social, político y cultural de los medios de comunicación indígena- comunitaria, o llamados de proximidad es fundamental para una sociedad, pero también para sus legisladores y gobernantes. En el caso mexicano, después de más de cuarenta años de persecución de los medios comunitarios indígenas finalmente el 14 de julio de 2014, con la promulgación de la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTyR), son reconocidos bajo la figura de medios de uso social. La LFTyR tiene aún muchas deudas10 con las concesionarios comunitarios, pero es posible enunciar que a cinco años de su puesta en vigencia, se han entregado 74 concesiones de uso social, 10 indígenas y 63 comunitarias, la mayor parte concentradas en el sur del país. Las razones son variables, pero obedece, sobre todo a una tradición de lucha por el derecho a comunicar más fuerte en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero.

La experiencia de investigación empírica en México, permite enunciar que en el 2019 la radio comunitaria-indígena tiene en su esencia la rebeldía, y en su espíritu la resistencia. Los contenidos son retrato sonoro de las acciones cotidianas que otorgan la posibilidad de poner en común la vida de un pueblo o barrio. La interculturalidad es una realidad.

Los saberes emanados de los territorios llevados a las narrativas radiofónicas y convertidos en conocimiento permite enunciar que la radio es un medio para sentar las bases de la descolonización. La epistemología del sur está en sus relatos e historia sonoras.

En este ámbito y para finalizar es importante la referencia a las sonoridades comunales-indígenas.

No es posible hablar de radio indígena sin enunciar la sonoridad inherente de las comunidades. Cultura, identidad y radio están directamente vinculadas con el sonido

Éste no es solamente una serie de ondas reproducidas en el ambiente, el sonido representado en palabras, efectos, música y silencio, es espejo de una sociedad en un espacio y momento histórico.

7. El sonido comunal indígena

El sonido es representación de una sociedad en tiempo y territorio específicos. El sonido es arte11, cultura e identidad. El músico canadiense Murray Schafer comenta que cada territorio tiene su propia sinfonía; importante es aprender a escucharla para entender la sociología y economía del pueblo, escribe Jaques Attali (2002). El paisaje sonoro es una presencia permanente, del sujeto depende si desea que su entorno sea regido por la armonía o el caos.

El sonido representado en palabras, ruidos, música y silencio es retomado por la radio para la construcción de sus relatos. De ahí que sea importante poseer una cultura del escucha para retomar las sonoridades que enriquecerán la parrilla programática. Cada territorio al ser poseedor de sonidos únicos otorga la posibilidad de tener una radio con una identidad distinta a los distintos medios. Sin embargo, pocos hacedores de la radio comunitaria-indígena recogen sus sonoridades para la construcción de los relatos contemporáneos.

Los sonidos de los árboles gruñen en invierno, los viajes del agua en ríos y lagunas, el caminar de las mujeres en la madruga cuando llevan el nixtamal al molino, las conversaciones de los hombres en el campo en el cuidado de los borregos, los ruidos cuando se amasa la harina para el pan; los gritos de los niños al salir de la escuela, el sonar de las banda de música, etcétera. Esas sonoridades emanadas de la naturaleza y de las prácticas rutinarias de los hombres, mujeres y niños habitantes de esos territorios hay que incorporarlos a las narrativas radiofónicas. En esas sonoridades está la diferencia semántica y significativa frente a radios comerciales y de servicio público.

Traten de escuchar la siguiente rúbrica de identificación de una radio ubicada en la región de la mixteca alta en Oaxaca, México.

Operador Entra en primer plano efecto de canto del gallo/ liga con rebuznido de burro/ y viento/ baja y Fondea
Locutor (Aspira el aire) en fresno radio… 99.9 Del cuadrante
Operador Efecto de mujer que hace tortillas/con fx De gallinas…
Locutor Tú estás escuchando… la vida¡
Operador Rompe con la canción: el zopilote mojado

El sonido de las culturas locales de comunidades y territorios indígenas son fundamentales para hacer único este modelo radiofónico. El uso estético y aplicación de sus sonoridades llevarán a la radio comunitaria indígena a ser paradigma de la comunicación.

8. Reflexiones finales

En el Siglo XXI, en la llamada sociedad postindustrial, con todo el desarrollo tecnológico y digital que la caracteriza, la radio comunitaria se yergue como un oasis para las poblaciones del mundo soslayadas por los medios hegemónicos centrados en producir contenidos comerciales o afines a los gobiernos en turno. Este modelo de comunicación de proximidad, es receptor de los intereses humanos de las minorías: migrantes, indígenas, obreros, campesinos, mujeres, pero además, ofrece herramientas para la emancipación de estos grupos sociales a partir del uso de la palabra como uno de los principales elementos de la resistencia y rebeldía. La radio, es el receptáculo de las grandes batallas de los movimientos sociales de los pueblos de América Latina, África y algunos países de Europa. Parte de la historia de estas grandes luchas pueden narrarse a partir de las emisoras comunitarias, rebeldes, libres, insurgentes, indígenas, o bajo la nomenclatura que sean denominadas. Simbólicamente pertenecen, en el ecosistema comunicativo global, a la subalternidad. En razón de ello, y por su naturaleza humanista, y el papel desarrollado a través de la historia mundial, está llamada a ser el medio que sin restricción alguna construye relatos de la vida cotidiana de hombres y mujeres invisibilizados en otras radios. Emociones, narrativas oníricas y de la cultura popular se escuchan en esta radio. De ahí su alcance y relevancia: sus programas “tocan y abrazan” con sus palabras, sonidos y música a las audiencias. Y por supuesto, el derecho a la información y libertad de expresión, están presentes.

Por este motivo, la radio comunitaria indígena está llamada a convertirse en paradigma de comunicación al ser el único medio que su apuesta íntegra es por el bienestar común. Lo común como esencia y espíritu de su ser. La proximidad entre quienes producen y escuchan la radio es tan cercana que en ocasiones la distancia se invisibiliza.

La radio, en tanto comunicación indígena no ha sido comprendida en su totalidad, dice Sócrates Vázquez, “las leyes actuales solo están pensadas en las formas utilitarias de la comunicación, no se piensa la comunicación como una apuesta para salvar la vida. Es necesario superar las formas impuestas por la modernidad para comprender el mundo, es decir, hay que superar la colonialidad en sus dimensiones del ser, pensar y estar”, y la radio es una alternativa para la construcción de una epistemología del sur, como dice Boaventura de Sousa Santos. La radio comunitaria es la herramienta para poner en alto los relatos de la cultura local, muchas veces marginados, nunca comprendidos y folclorizados como objetos por la alta cultura y cultura de masas. Es el instrumento para la lograr la interculturalidad y la descolonización de las mentes.

los pueblos con espíritu creativo, es la autoestima, expresa el filósofo belga Francois Houtart. Es ella la que en realidad está al centro de las gestiones y tareas de la ingeniería cultural, porque la autoestima permite y estimula pensar por cuenta propia. Ese es el llamado para los hacedores de la radio comunitaria, tener autoestima, saber que sus relatos emanados del territorio, de la vida comunal son únicos, y difíciles de ser decodificados por sujetos ajenos a su cultura. También, no deben olvidar que el uso de sus sonoridades, vinculadas a su identidad, potencializará su riqueza semántica.

Bibliografía

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Entrevistas realizadas a los directores de las radios comunitarias. Se cuenta con su autorización para la publicación de sus testimonios.

Lic. Rafael Murúa Manríquez, director de Radio Kashana, Santa Rosalía, Baja California Sur, realizada en noviembre de 2018, vía telefónica.

Lic. Verónica Galicia, directora de radio La Voladora, Amecameca, Estado de México.

Entrevista realizada en noviembre de 2018, vía telefónica.

Dr. Sócrates Vázquez, fundador de Radio Jen Poj y de la Universidad Comunal Intercultural de Tlahuitoltepec, Oaxaca. Ofreció su testimonio por escrito en mayo de 2019.

Notas al pie

1 La socióloga holandesa Saskia Sassen hace referencia al concepto de Ciudades globales para referirse a estos territorios marcados por la tecnología digital desde se controla y maneja la macro economía mundial.

2 Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión puesta en vigor el 14 de julio de 2014.

3 En México se denomina medios de uso social a los medios comunitarios e indígenas a partir de la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión 2014.

4 Este discurso que pudiera parecer obsoleto, perteneciente a otro tiempo y espacio, es vigente en el 2019. Basta mirar las noticias sobre Siria, Afganistán e Irán, para advertir como se está construyendo la historia y desde qué óptica.

5 Carlo Guinzburg, es uno de los representantes de la microhistoria en Italia. Conocido en México por su libro: El queso y los gusanos.

6 Esta entrevista la otorga Rafael Murúa a la autora en noviembre de 2018. El director de Radio Kashana fue asesinado el 20 de enero de 2019. Un atropello más a los periodistas de las radios comunitarias en México.

7 Las entrevistas fueron retomadas del artículo: La transformación de la radio comunitaria a partir de la Reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión y la interculturalidad crítica, realizado por Graciela Martínez Matías para el libro: Análisis de las reformas en telecomunicaciones en México 2013-2016: alcances y limitaciones, perteneciente al proyecto PAPIT 2017-2018.

8 Aproximadamente 50 dólares.

9 Testimonio compartido por el doctor Sócrates Vázquez García para este artículo.

10 Revisar: Chávez Fonseca y Martínez Matías, 2015, “Insuficiencias normativas en la regulación de la radio de uso indígena”, en Ramírez, Agustín y Salgado, Eréndira (coord), Nuevo marco regulatorio de Telecomunicaciones y Radiodifusión, 1ª edición, México, Editorial Porrúa, p. 262.

11 Luigi Russolo en el Manifiesto: El arte de los ruidos, enuncia por primera vez en 1913, que el ruido es arte.

 

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