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La colonización de la mirada.
Un análisis de la información internacional en la prensa puertorriqueña

Israel Rodríguez Sánchez
Candidato a Doctor en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, España. Es autor del libro Escándalo Político y Periodismo en Puerto Rico, publicado en 2007 por Ediciones Huracán. Universidad Complutense de Madrid
Correo: israel.rodriguez.sanchez@hotmail.com

Recibido: octubre 2013 Aprobado: noviembre 2013

Resumen
En este artículo se analiza la cobertura de noticias internacionales en los periódicos de tirada nacional en Puerto Rico -El Nuevo Día, El Vocero y Primera Hora- desde la perspectiva de la distancia informativa. Se parte de la hipótesis de que la selección de los contenidos de la información internacional está condicionada en Puerto Rico, como en otros lugares del mundo, por el criterio de la distancia, en términos no geográficos, sino afectivos, morales y simbólicos, respecto al lugar del acontecimiento del que se da la noticia. En el caso de Puerto Rico, esa distancia que establecen los periódicos y otros medios en el país caribeño está condicionada por su relación política colonial con Estados Unidos.
Palabras Clave: Información internacional, criterios informativos, distancia informativa, Puerto Rico

Resumo
Neste artigo se analisa a cobertura de notícias internacionais nos jornais de circulação nacional em Porto Rico - El Nuevo Día, El Vocero e Primera Hora – a partir da perspectiva da distância informativa. Parte-se da hipótese de que a seleção dos conteúdos da informação internacional está condicionada - em Porto Rico, como em outros lugares do mundo - pelo critério da distância, não em termos geográficos, mas afetivos, morais e simbólicos em relação ao lugar onde aconteceu a notícia. No caso de Porto Rico, essa distância estabelecida pelos jornais e outros meios do país caribeño está condicionada por sua relação política colonial com os Estados Unidos.
Palavras-chave: Notícias internacionais, critérios de informação, distância informativo, Puerto Rico

Abstract
This article analyzes international media coverage by local newspapers in Puerto Rico -El Nuevo Día, El Vocero, and Primera Hora- from an information distance perspective. The research suggests that the selection of international media content in Puerto Rico is determined, as it happens in other places in the world, by a “distance” criterion—not in geographic terms, but affective, moral and symbolic ones regarding the place where news occurs and coverage begins. In Puerto Rico, such a distance established by the written press and other media in this Caribbean island is determined by its colonial, subordinate relationship with the United States of America.
Keywords: International information, information criteria, information distance, Puerto Rico

 

Introducción

Este estudio analiza la cobertura de noticias internacionales en los tres periódicos de tirada nacional en Puerto Rico: El Nuevo Día, El Vocero y Primera Hora1. Estudiamos, específicamente, la mirada de estos tres periódicos sobre el mundo -en sus portadas y en sus respectivas secciones de noticias internacionales- tomando en consideración los temas, personajes, países y zonas geográficas que se destacan en sus páginas, como parte de un montaje informativo de la escena mundial, así como los criterios que guían su selección y tratamiento de los ítems informativos. Prestamos atención especial, en esas coberturas, a la reordenación del tiempo y el espacio (en términos de la distancia geográfica, política, afectiva que se establece entre Puerto Rico y los demás países) y a las formas de construcción simbólica de lo mundial. A su vez, tratamos de resolver a qué mundo se siente pertenecer Puerto Rico; a qué otros mundos intenta conocer desde adentro (informando sobre sus instituciones políticas y sociales); y a qué mundos no les presta atención en términos informativos, desde su percepción de sí mismo como espacio colonial.

Perspectivas teóricas

En esta era global, la información que tenemos sobre el mundo nos es proporcionada casi exclusivamente por los medios de comunicación masivos y la percepción que de él tenemos la adquirimos también a través de sus formas de producción simbólica. Las noticias internacionales que vemos a diario en la televisión, escuchamos en la radio o leemos en los periódicos nos ofrecen -sin lugar a dudas- un modelo del resto del mundo. Thompson (1998) indica que esa apropiación de materiales simbólicos, a través de los medios, permite a los individuos tomar cierta distancia con sus vidas cotidianas. Esa distancia -también afectiva y moral como señala Morley (2000)- tiene una dimensión simbólica e imaginativa porque los individuos son capaces de obtener cierta concepción de otros modos de vida, haciéndose una idea de regiones del mundo muy alejadas del lugar donde viven. Para Thompson (1998, p. 232), esa apropiación de los materiales simbólicos globalizados implica una “acentuación de la distancia simbólica de los contextos espacio-temporales de la vida cotidiana”. Al exponer sus argumentos, Thompson describe la siguiente situación partiendo de un estudio sobre el impacto de la televisión en China:

Cuando la gente ve las noticias internacionales en la televisión, por ejemplo, puede que preste atención a las escenas de la calle, decoración doméstica e indumentaria como a los comentarios que acompañan las imágenes de tierras lejanas. Para muchos individuos, las imágenes de otros modos de vida constituyen una fuente de reflexión crítica sobre sus       propias condiciones de vida... (Thompson, 1998, p. 233)

Luhmann (2007, p. 1) también advierte que “lo que sabemos sobre la sociedad y aun lo que sabemos sobre el mundo, lo advertimos a través de los medios comunicación para las masas”. El sociólogo alemán busca con esa afirmación pensar los medios de comunicación también como productores y reproductores del mundo. Se refiere a que los medios de comunicación determinan el modo en que es percibido el mundo y “las perspectivas morales” que deben coordinarse para obtener dicha representación.

Peñamarín (2001), por su parte, observa que la distancia que se establece en los medios respecto de regiones simbólicamente muy alejadas “del nosotros” se manifiesta en la parquedad y poca contextualización de la información sobre esos lugares. La estudiosa apunta que la emotividad que generalmente tiñe esas informaciones e imágenes que recibimos de “los otros”, si bien no deja de producirnos un sufrimiento humano, contribuye a crear una especie de ocultamiento de esos mundos “distantes”, como si no existiera su vida social y su orden político, económico y moral. Esto ocurre, en el ámbito abarcado por ese estudio, en aquellas informaciones realizadas en países del mundo rico acerca de países pobres o en vías de desarrollo. Pero quizá esa perspectiva deba ampliarse a los medios de comunicación de cualesquiera lugares del mundo.

Al traer a discusión el tema de la territorialización de la información, Peñamarín (2007) expone cómo en los medios informativos el mundo se configura en lo que denomina un “mapa de distancias”. La autora señala que los medios informativos organizan la realidad en tres espacios: un territorio propio (nación, provincia, municipio o región transnacional de acuerdo al alcance del medio), un territorio vecino y un espacio extraño. La parte más amplia del espacio y del tiempo de la información la ocupa el territorio propio que se caracteriza por ser un espacio familiar, con caras y nombres conocidos y una cacofonía de voces familiares en las controversias. En este territorio propio, la representación de las instituciones, ceremonias y demás son parte de la rutina informativa. Peñamarín lo describe así:

Se trata, por tanto, de un espacio cerrado, presentado como una colectividad instituida que se auto-celebra y auto-observa, que se hace relativamente previsible y, por lo tanto, segura, a través de la exhibición de medios de control, de análisis y de previsión. Existe, así mismo, un aspecto institucionalizador en esta insistencia en las estructuras, los sujetos y los lugares de la colectividad, que muestra cómo la información y sus medios participan como agentes sociales en la constante actividad de creación de la localidad, como diría Appadurai. (Peñamarín, 2007, p. 178)

Por su parte, el espacio “vecino” está constituido por aquellos territorios próximos, si bien esa proximidad no tiene que ser necesariamente en el sentido geográfico, sino en el sentido afectivo y simbólico, como hemos discutido. Sostiene que en España los medios de comunicación ofrecen muy poca información sobre algunos de sus países físicamente más cercanos -Marruecos y Portugal- mientras se informa detalladamente sobre Estados Unidos y todo lo concerniente a sus personalidades, políticos y eventos naturales y políticos. Francia, Italia, Europa occidental y América del Sur son más próximas en términos informativos en España, añade la autora.

En Puerto Rico, los medios de comunicación reportan muy pocas noticias del Caribe hispano, con excepción de Cuba y algunos asuntos de República Dominicana. También se informa muy poco, o casi nada, del resto del Caribe anglófono, francófono y holandés, todos ellos muy próximos espacial, pero no simbólicamente de Puerto Rico.

El tercer espacio, en esta territorialización informativa, es descrito por Peñamarín como “extraño”, “oscuro” e “invisible”:

El resto del mundo es desconocido, pueden existir unos pocos rostros o lugares conocidos ahí, pero no se sabe nada de la organización de sus sociedades, de sus instituciones o rituales. De hecho, estos lugares no acceden a “nuestros” espacios informativos a menos que se produzcan sucesos terribles con miles de muertos. Se presentan como un mundo abstracto y convulso, cuya temporalidad es la de la irrupción y la explosión; se trata, por tanto, de un mundo oscuro, casi invisible. (Peñamarín, 2007, p. 178)

Corpus y metodología

El corpus de nuestra investigación lo componen las portadas de los tres periódicos seleccionados y las páginas de sus secciones de noticias internacionales correspondientes a dos semanas compuestas (lunes de la primera semana, martes de la segunda, miércoles de la tercera... hasta los siete días de siete semanas correlativas), escogidas al azar, en el pasado año 2009. La primera semana compuesta fue escogida a partir del 3 de mayo y hasta el 20 de junio de 2009 y la segunda a partir del 18 de octubre y hasta el 5 de diciembre de ese mismo año. Escogimos semanas compuestas porque esto nos permitió recoger una muestra más amplia que abarca casi cinco meses de cobertura incluyendo los varios días de la semana, con las variaciones informativas que ello implica. Al final, trabajamos con 38 ejemplares de periódicos. Posterior a estas fechas, se han analizado muestras similares en 2011 y 2012 arrojando resultados muy similares. La metodología de este trabajo consistió en dos partes o niveles: uno cuantitativo (de la información seleccionada) y otro cualitativo (que consistió en entrevistas a periodistas, editores y expertos).

Conclusiones

La cobertura internacional en los tres periódicos puertorriqueños de circulación general -El Nuevo Día, El Vocero y Primera Hora- en el periodo estudiado resultó limitada (en términos de los temas y países de los cuales se informa y del espacio y destaque que se le asigna a esas informaciones en sus portadas y páginas). En ese sentido, la información internacional publicada por estos diarios está lejos de ofrecer un panorama de la realidad mundial que tenga mínimamente en cuenta su complejidad y su contexto. El grueso de la cobertura en general se concentra en la política exterior de Estados Unidos y en los temas que guardan relación con esa potencia mundial.          Ni siquiera pareciera existir una mirada propia en los periódicos puertorriqueños sobre el resto del mundo, si tomamos en cuenta que la agenda de cobertura la establecen principalmente algunos medios de comunicación estadounidenses -la mayoría de ellos conservadores- como señalaron editores y estudiosos entrevistados para propósitos de este estudio. Si nuestra única referencia del mundo fuera la información que publican los periódicos estudiados, fácilmente pudiéramos pensar que Puerto Rico, República Dominicana y Cuba son las únicas islas caribeñas; que sólo Oriente Medio y parte de Asia tienen conflictos armados; que existen tres continentes, en lugar de cinco, ante la invisibilidad de África y Oceanía en las páginas de los diarios; y que Estados Unidos está a la cabeza del mundo para hacerle frente al terrorismo internacional y a los demás problemas en este mundo global.

En ese contexto, nuestro análisis cuantitativo de la información internacional publicada en las portadas y en las secciones de noticias internacionales -así como las entrevistas realizadas a periodistas y estudiosos- nos llevan a concluir que hay una devaluación de la información internacional en los periódicos puertorriqueños de tirada nacional en la actualidad. En primer lugar, tenemos que señalar el poco espacio que se destina en los periódicos puertorriqueños para la información mundial y, en segundo lugar, quizá consecuencia de lo primero, la tendencia de los periódicos a cubrir las noticias internacionales en el formato reducido de “breves noticiosos”. La información estadística confirma que los periódicos estudiados dedican un ínfima parte de sus páginas a reseñar el acontecer mundial: 7% en El Nuevo Día, 4% en El Vocero y sólo 1% en Primera Hora. A esto hay que añadirle que más de la mitad de la información internacional en los tres periódicos, un 52,5%, se publicó como “breves noticiosos”, equivalentes a un párrafo o varias oraciones seguidas y, en la mayoría de los casos, sin recursos gráficos.

Dicho esto, nuestro análisis refleja que aunque la información internacional de los tres periódicos es limitada, como hemos mencionado, El Nuevo Día ofreció una cobertura más amplia, en términos del despliegue informativo, que El Vocero y Primera Hora. Esto no sólo se hace evidente en la extensión de las noticias, sino también en la presentación gráfica y en la publicación de columnas de opinión sobre temas internacionales para intentar explicar la realidad mundial. El Vocero, por su parte, recurre con más frecuencia al formato de “breves noticiosos” y depende demasiado de la agencia de noticias estadounidense The Associated Press para informar sobre el resto del mundo. Primera Hora, entretanto, demuestra poco interés en la cobertura de noticias mundiales y privilegia la información sobre curiosidades y la sensacionalista, en relación con los temas internacionales.

Esta realidad informativa de los diarios puertorriqueños hay que analizarla tomando en cuenta dos factores fundamentales: la situación colonial de Puerto Rico y el criterio de distancia informativa que, como mencionamos al principio, nos hace sentirnos más cerca o más lejos de países y áreas geográficas a través de las representaciones de los medios de comunicación y de sus formas de producción simbólica. Ese criterio de distancia informativa se puede aplicar a los medios de comunicación de cualquier parte del mundo, pero en nuestro caso observamos cómo esa distancia se establece en función de la pauta que marcan ciertos medios de comunicación estadounidenses mayoritarios. Esto último resulta importante porque el criterio de proximidad informativa, como señala Peñamarin (2001), actúa como un metacriterio que clasifica a los demás criterios de lo noticiable.

Veamos primero el factor colonial. Es común que las colonias tiendan a mirarse a sí mismas como centro del mundo en lugar de mirar hacia fuera, a los demás países. Entendemos que Puerto Rico, al no ser un estado soberano con personalidad jurídica ante la comunidad internacional, no siente la necesidad de mirar al mundo desde su realidad como una nación caribeña con una cultura y personalidad propia. Ese discurso colonial ambivalente del que habla Bhabha (1994), se percibe en las coberturas mundiales de los periódicos puertorriqueños estudiados. No debe extrañarnos, entonces que, como producto de esa relación colonial con Estados Unidos desde 1898, la mayoría de las noticias internacionales que se publican en los periódicos puertorriqueños sean de Estados Unidos y que más de la mitad sean provistas por fuentes de información estadounidenses, principalmente por la agencia de noticias The Associated Press.

Las demás noticias internacionales que se publican en los periódicos puertorriqueños tienen que ver con el resto del mundo, casi siempre en la medida que se relacionen con Estados Unidos, como bien señaló Salomé Galib, una ex corresponsal puertorriqueña del diario El Nuevo Día en la capital estadounidense, entrevistada como parte de este trabajo. Aun así, llama la atención que incluso Estados Unidos se cubre de forma devaluada, en el sentido de que las noticias hablan de sus instituciones políticas y sociales, etcétera, pero siempre en función de la noticia del momento. No sabemos en realidad cómo funcionan esas instituciones porque cada una de esas informaciones carece de antecedentes y contextualización.

De modo que, por un lado, los periódicos puertorriqueños parecen posicionarse como parte de Estados Unidos en términos informativos al momento de mirar al resto del mundo. Pero, por otro lado y paradójicamente, la clasificación que hacen de las noticias internacionales refleja que el propio Estados Unidos es visto como un “otro”. Nos referimos a que las informaciones acerca de Estados Unidos son publicadas en la sección de noticias internacionales, a menos que se trate de un asunto que afecte directamente a Puerto Rico o que el protagonista de la historia sea puertorriqueño o de origen puertorriqueño. En este último caso la información se ubica en la sección de noticias nacionales y se publica con un gran despliegue. Ejemplos de noticias de Estados Unidos que afectan a Puerto Rico son la otorgación o reducción de fondos del gobierno estadounidense a la Isla en áreas como salud, o el nombramiento de un puertorriqueño en un puesto de importancia en el gobierno de Estados Unidos.

Observamos también que las noticias internacionales tienden a importar y destacarse más cuando tienen algún elemento puertorriqueño que permita aislar el acontecimiento y, en cierta forma, insularizar la noticia. Esto lo vimos claramente en nuestro análisis de las pocas informaciones internacionales llevadas a las portadas de los diarios puertorriqueños. El ejemplo más claro fue el del nombramiento de la jueza puertorriqueña Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Esa noticia fue portada de página entera en los tres periódicos, con fotos destacadas, en el periodo estudiado, porque la protagonista es puertorriqueña. Si ese elemento puertorriqueño no hubiese estado presente, es muy probable que la noticia no hubiese pasado de ser un “breve noticioso” en la sección de noticias internacionales.

Veamos ahora el factor de distancia. Es importante señalar aquí que la cobertura fragmentada del mundo en los diarios de Puerto Rico está condicionada por el criterio de distancia. Esa distancia, según autores como Thompson (1998), Morley (2000) y Peñamarín (2001), entre otros, se establece más que geográficamente en términos afectivos, morales, simbólicos. De modo que la mayor o menor cantidad y contextualización de la información que proporcionan estos tres periódicos -a través de sus coberturas internacionales- respecto a otros países y regiones del mundo donde ocurren las noticias está determinada por esa percepción afectiva y simbólica de distancia, lo que confirma una de las hipótesis principales de esta investigación.

Es desde esa perspectiva de la distancia simbólica que podemos entender que Estados Unidos sea el país más próximo a Puerto Rico en términos informativos. Somos conscientes que los temas de la política exterior de Estados Unidos tienen un gran protagonismo en los medios de comunicación del mundo, porque las decisiones que toma ese país afectan al resto del planeta, pero en el caso de Puerto Rico copan las secciones de noticias internacionales.

Incluso, América Latina, Oriente Medio, parte de Asia y Europa son más próximos a Puerto Rico en términos informativos que sus países vecinos en el Caribe hispano y en el resto de Caribe anglófono, francófono y holandés. Hay que mencionar que en la cobertura de los bloques geográficos, condicionada por el mencionado criterio de distancia, vemos también una representación de los sistemas políticos de los diferentes países en términos de su condición de amigos o enemigos de Estados Unidos o de Occidente, así como de sus personajes, caracterizados casi siempre como respetables o villanos. En el caso de América Latina, se tiende a destacar noticias críticas de los gobiernos de izquierda en esa región del mundo. Los presidentes de Venezuela, Bolivia y Ecuador, por ejemplo, son cubiertos bajo la etiqueta de populistas y, al igual que otros líderes de la izquierda latinoamericana, reciben una cobertura sesgada desde una perspectiva crítica.

Las noticias de Oriente Medio y Asia, entretanto, están concentradas en las ocupaciones de Irak y Afganistán, en las amenazas de guerra de Pakistán, Irán y las dos Coreas, así como en el conflicto palestino-israelí. Hay una tendencia general en la información, como señala Serrano (2009), a destacar como protagonista en las noticias a los gobernantes “rebeldes” y a llevar a un segundo plano a los políticos sumisos. Eso podría explicar la amplia cobertura que recibió el presidente de Irán, en el periodo estudiado, cuando concurrió a la reelección en el 2009. Esa información fue publicada en los tres periódicos puertorriqueños con destaque.

No deja de sorprender el silencio respecto a África y al resto del Caribe no hispano, un espacio extraño y desconocido para los puertorriqueños y puertorriqueñas, a pesar su inmediatez geográfica. En el periodo estudiado no se publicó una sola noticia del Caribe anglófono, francés y holandés. Los propios editores entrevistados indicaron que las fuentes de información no reportan de lo que acontece en el resto del Caribe y que los medios puertorriqueños no tienen un sistema de monitoreo para obtener noticias de esa parte del mundo, tan cercana en términos geográficos, pero tan distante en términos afectivos. Atribuimos esa marginación al hecho de que esas islas caribeñas, vecinas de Puerto Rico, tienen poca relación con Estados Unidos e históricamente -desde la época de la colonización- se han visto en Puerto Rico desde una perspectiva racista, porque muchos de sus habitantes son negros, y han sido caracterizadas, además, como islas pobres en las que no habría vida social ni política. De ahí su invisibilidad en los periódicos y en los medios de comunicación puertorriqueños.

Oriente Medio y Europa también resultaron más cercanos a Puerto Rico en términos informativos que países del Caribe hispano como República Dominicana y Cuba. En el caso de Oriente Medio, entendemos la cercanía con esa parte del mundo en el contexto de las intervenciones militares de Estados Unidos en esa región, como hemos señalado, y en términos de la proximidad afectiva que supone la participación de soldados puertorriqueños en esos conflictos armados.

En ese sentido, los periódicos puertorriqueños tienden a comportarse como muchos diarios estadounidenses, que concentran sus coberturas en los sucesos de sus comunidades o estados, mientras lo internacional pasa a un segundo plano. En Estados Unidos, la información internacional más amplia y ponderada se puede encontrar en los grandes diarios nacionales como The New York Times y Washington Post, entre otros, pero existen cientos de periódicos en los estados con una visión tan localista como los de Puerto Rico.

En cuanto a los temas que dominan la agenda internacional de los periódicos puertorriqueños, todavía vemos una tendencia en los diarios estudiados a considerar la noticia internacional, de forma tradicional, como aquella que tiene que ver principalmente con sucesos relacionados a la política exterior de los diferentes países. Eso explica que el tema de política (que incluye elecciones, gobierno y política exterior) sea el más recurrente en las coberturas internacionales en Puerto Rico. A este tema, le sigue el de conflictos armados que también está íntimamente relacionado con la política exterior de los países.

En los temas de salud y catástrofes, especialmente los desastres naturales, vemos una ruptura en el tratamiento de la información internacional. En estos casos, ya no es necesario un elemento puertorriqueño para que la información pueda ser destacada y llevada a las portadas de los diarios. En el periodo estudiado, vimos como el tema de la Gripe A (H1N1) ocupó las primeras portadas de los diarios luego de la advertencia que lanzó la Organización Mundial de la Salud ante lo que describió como una pandemia mundial. En el caso de las catástrofes, fuera del periodo estudiado, vimos en enero pasado cómo los periódicos puertorriqueños publicaron en portada por más de una semana todo lo relacionado al terremoto de Haití. En esa ocasión, los periódicos no escatimaron en enviar reporteros y fotoperiodistas al vecino país tras el terremoto que hundió todavía más a esa nación caribeña en la pobreza extrema. Haití casi no recibe cobertura en la prensa puertorriqueña, excepto en algunos momentos históricos como los cambios de poder respaldados por Estados

Unidos en esa isla caribeña. Hay que recordar, como señala Innerarity (2006) que las catástrofes tiene una capacidad enorme de aglutinar y generan una carga emocional a través de los medios.

En resumen, los periódicos puertorriqueños presentan la imagen de dos mundo que coexisten: uno institucional, liderado por Estados Unidos y representando por los líderes políticos y los gobiernos de ciertas áreas de La Tierra y otro mundo amenazado por el terrorismo internacional, las guerras, las epidemias y las catástrofes. Estas consideraciones finales nos llevan a concluir que Puerto Rico se siente parte de Estados Unidos, como si se tratara de un estado más de La Unión, a la hora de mirar al resto del mundo desde su condición colonial. Esa relación con Estados Unidos, que se ha traducido en un desarrollo socioeconómico para Puerto Rico mayor al del resto de la región caribeña, hace que la isla se perciba en términos informativos como parte de un primer mundo, a pesar de sus problemas y complejidades sociales. En lo que respecta a la información, Puerto Rico no se siente vinculado a sus vecinos en el Caribe, ni siquiera a otras islas caribeñas que también son hispanas, como República Dominicana y Cuba. Tampoco se siente vinculado con América Latina ni con los países en vías de desarrollo. Después de más de cien años de la invasión estadounidense, nos vemos obligados a hablar de una colonización informativa y simbólica, de la colonización de la mirada.

Bibliografía

Bhabha, H. K. (202): El lugar de la cultura, Buenos Aires, Manantial.

Innerarity, D. (2006): El nuevo espacio público, Madrid, Espasa Calpe.

Luhman, N. (2007): La realidad social de los medios, Barcelona, Anthropos.

Morley, D. (2000): Home Territories. Media, Mobility and Identity, London, Routledge.

Peñamarín, C. (2001): “La información y nuestro punto de vista sobre el mundo”, El Signo del Gorrión, no 22.

-(2007): “El hogar y el mundo. La imaginación en los discursos informativos y publicitarios”, CIC. Cuadernos de información y comunicación, 12. Madrid, Universidad Complutense.

Serrano, P. (2006): Desinformación. Cómo los medios ocultan al mundo, Barcelona, Ediciones Península.

Thompson, J. (1998, 2a ed.): Los media y la modernidad. Una teoría de los medios de comunicación, Barcelona, Paidós.

Referencias

1   Para efectos de este trabajo, consideramos que un periódico de tirada nacional en Puerto Rico es aquel cuya circulación sobrepasa los 100,000 ejemplares o más diariamente y se distribuye en los 78 municipios del país. Puerto Rico tiene una población estimada de cuatro millones de habitantes.

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